•  Hazel Guindon    

Español abajo. 

Even though I have a Quaker background, I was raised in an evangelical Christian context. My first personal experience of Quakerism was through the Monteverde Friends School where I went to high school. At school I was introduced to the Quaker values and learned about the importance of putting myself in a place where I could give and receive love and compassion.

It wasn´t until I finished college and started my personal spiritual journey in an intentional way that I realized how much Quakers in Monteverde had impacted my life.

When I left school I started missing those silent spaces that I once hated so much. To be honest, Meeting had seemed to me the most boring part of the school week. I often had no idea how to entertain myself so that time would go by in a less painful way. The practice of staying still and not talking for 45 minutes was very challenging at first. While in college, I often wondered what it would be like to have a Quaker meeting in the middle of Heredia with all that ongoing noise.

So when thinking about what being a Quaker means to me, I have to confess that I don´t know much about Quakerism outside of my hometown. I consider myself as part of the Quaker Meeting in Monteverde because I don’t feel pressured to follow a strict dogma, or believe anything in particular. This community is my family, a reminder of the courage needed to stand against any kind of injustice, and to not be afraid to start all over when it comes to positive growth. Thanks to the work my grandparents and other elders have done, I was born and raised in a place where I have the liberty to listen and follow my heart. In times like these when the sense of belonging and respect for all life forms is in jeopardy, I can say I belong to Monteverde, and that is a privilege I don´t take for granted.

In what ways do I fit in, in what ways not? 

I feel I fit as a Quaker through the Quaker values. I identify with the essence of Quakerism in love and respect, simplicity, peace, community, equality, consensus, stewardship and integrity. These are all important values that I aim to practice in my life. Again, to be honest, I don’t know how long it will take for me to actually feel I fully live up to these values. I expect it will be a life-long process.

I definitely wouldn’t fit in any dogmatic approach to Quakerism. I believe that we are living in a time of big changes that require flexible spiritual practices. Everyone should have space to encounter their own personal path that fits their specific needs. Especially when separation and indifference are threatening our ability to connect, we need to create union. It is important to find a common ground from which to proceed.

How is worship at MFM meaningful/important to me?

For a period of time, each Meeting I attended after being away for a while made tears run down my cheeks. It took courage and honesty for me to accept that I wanted to keep on attending the Monteverde Friends Meeting more than just once or twice a year. I had felt discouraged by other religious organizations before, and was skeptical of becoming part of anything too structured.

I once learned about how in nature, trees are able to communicate by exchanging nutrients through root contact and underground fungi. Since elder trees have the most extended networks, they play a key role on keeping a healthy forest. This is exactly how I feel when I sit next to my grandmother at the MFM. I learn from her energy and inspiration.

At the MFM I feel safe to make mistakes while being honest to myself and others. I feel free to practice my true religion, which is love and compassion to all the various life forms. I appreciate the power of sharing silence as a community, and the empowering feeling of being part of something greater than myself.

As we continue worshipping together, I only hope that others can feel at home too.


Aunque tengo un trasfondo cuáquero, crecí en un contexto cristiano evangélico. Mi primera experiencia personal con el cuaquerismo fue a través de la Escuela de Amigos de Monteverde, donde cursé la secundaria. En la escuela aprendí acerca de los valores cuáqueros y la importancia de vivir según los principios de amor y la compasión.

No fue hasta que terminé la universidad y comencé intencionalmente mi viaje espiritual personal que me di cuenta de lo mucho que los cuáqueros en Monteverde habían marcado mi vida.

Cuando salí de la escuela comencé a extrañar esos espacios silenciosos que una vez detesté tanto. Para ser honesta, el Meeting me había parecido la parte más aburrida de la semana escolar. A menudo se me acababan las ideas de cómo entretenerme para que el tiempo pasara de una manera menos dolorosa. La práctica de quedarse quieta y no hablar durante 45 minutos fue me era desafiante. Mientras viajaba a la universidad, me preguntaba cómo sería tener una reunión cuáquera en medio de Heredia con todo ese ruido constante.

Entonces, debo de confesar que no sé mucho acerca de los cuáqueros fuera de mi pueblo natal. Me considero parte de la comunidad cuáquera en Monteverde porque no me siento presionada a seguir ninguna reglamentación, ni a creer nada en particular. Esta comunidad es mi familia, un recordatorio del coraje que se necesita para enfrentar cualquier tipo de injusticia y no tener miedo de volver a comenzar cuando se trata de crecimientos positivos. Gracias al trabajo que hicieron mis abuelos y otros ancianos, nací y crecí en un lugar donde tengo la libertad de escuchar y seguir mi corazón. Aunque actualmente el sentido de pertenencia y respeto hacia todas las formas de vida se encuentran amenazados, puedo decir que soy de Monteverde y eso es un privilegio que no doy por un hecho.

¿De qué manera encajo, de qué manera no?

Siento que encajo a través de los valores de los cuáqueros. Me identifico con la esencia del cuaquerismo en amor y respeto, simplicidad, paz, comunidad, igualdad, consenso, liderazgo e integridad. Todos estos son valores importantes en mi vida. No sé cuánto tiempo me llevará sentir que realmente los practico a la altura. Pero entiendo que es un proceso de por vida.

Por otra parte, definitivamente no encajaría en ningún enfoque dogmático del cuaquerismo. Creo que estamos viviendo en una época de grandes cambios que requieren prácticas espirituales flexibles. Todas(os) deben sentir espacio para encontrar su propio camino personal que se ajuste a sus necesidades específicas. Especialmente cuando la separación y la indiferencia limitan nuestra capacidad de conectar, necesitamos crear una unión. Es importante encontrar puntos en común de los cuales podamos partir.

¿De qué manera la adoración en MFM es importante para mí?

Tuve una época en que cada vez que volvía al Meeting luego de haber estado ausente por un largo tiempo, las lágrimas corrían por mis mejillas. Me tomó valor y honestidad aceptar que quería seguir asistiendo a la Reunión de Amigos de Monteverde más de una o dos veces al año. No quería repetir mi anterior desanimo por otras organizaciones religiosas y sentía rechazo a ser parte de cualquier religión estructurada.

Una vez aprendí cómo en la naturaleza, los árboles pueden comunicarse intercambiando nutrientes a través del contacto de las raíces y los hongos subterráneos. Dado que los árboles ancianos tienen las redes más extendidas, desempeñan un papel clave para mantener un bosque saludable. Así es como me siento cuando comparto al lado de mi abuela en el Meeting. Aprendo de su energía e inspiración.

En el MFM puedo cometer errores, siendo honesta conmigo misma y con los demás. Me siento libre de practicar mi verdadera religión, que es el amor y la compasión a todas las diversas formas de vida. Aprecio el poder de compartir el silencio en comunidad y la sensación de ser parte de algo que me sobrepasa.

Continuemos compartiendo nuestra adorando, deseando que los demás también se sientan en casa.