– Helena Guindon

English below.

Cuando la oración es escuchar para las instrucciones desde dentro de uno mismo o mirar hacia afuera en agradecimiento, entonces el arte puede inspirar a la oración. Si la oración presta mucha atención, el dibujo puede ayudar a que la oración suceda. Aquí hay una manera que yo practico; viendo como oración. Puede probarlo.

Mantenga un objeto formado en el regazo de la Madre Naturaleza: un palo, una hoja, una concha, hueso o semilla de zapote. Cierre sus ojos. Siente los bordes suaves. Encuentre sus superficies ásperas. ¿Cuánto pesa? ¿Es duro o flexible? Observe cada aspecto de este misterioso tesoro. Imagina que nunca has tocado algo así.

Haga muchas preguntas al tocar todas las partes del mismo. Cuando se hayan formulado las preguntas y se siente listo, abre los ojos. ¡Guauu! ¿Cómo es posible? La protuberancia que sentí como un volcán bajo mis dedos es apenas discernible, mientras que estas manchas oscuras y este fraccionamiento ondulante eludieron mi sentido del tacto.

A continuación, revise una línea de borde interesante a seguir. Podría subir, colina por colina, hasta subir al pico de una cresta, deslizarse suavemente hacia abajo, o enrollarse en frente y desaparecer nuevamente en el otro lado. Siga la línea con ojo y dedo. Si es necesario, cierre los ojos para sentir más agudamente los altibajos, las marcas agudas y las curvas resbaladizas.

Ahora sostenga un lápiz ligero y muévelo sobre la superficie de una hoja ancha de papel blanco que está sujeta firmemente a una tabla lisa. Mantenga la vista en la línea mientras trata de avanzar lentamente con el ojo y el lápiz sincronizados.

Indique como va progresando la línea variando la dirección y la presión. Presione con fuerza para mostrar algo agudo o profundo, o tal vez una vuelta cerrada. Use un toque ligero para algo suave o elevado, como cuando la línea cruza la forma. En algún momento, su línea puede agotarse o detenerse cuando algo la cruce. Esto puede requerir un nuevo comienzo en un lugar diferente o una oportunidad de seguir la línea que se cruza. Es justo exagerar. Imagine lo que pudiera significar esta línea en pasos “hormiguitas“: subir, caer o girar en todas direcciones… sin ninguna conclusión en particular. De hecho, si su línea termina donde comenzó, es una señal probable de que ha estado mirando más el papel que la línea que está siguiendo. Preparase para reír. Se trata de descubrimiento más que explicación.

Al igual que en la meditación, nuestro trabajo no es solo pasar del principio al final, como vivir profundamente en cada etapa del viaje. Siempre hay muchas cosas que aprender de las variadas experiencias que ofrece cada día. Es más lento de esta manera. Uno solo pasa una vez. No hay vuelta atrás para “arreglar” o hacer algo “mejor”.

Si note algo que no observó que parece realmente importante, intente volver a trazar la línea donde hay espacio en su papel. Dibuje más grande, más desde el hombro hacia abajo. Utilice el rango completo de más oscuro a más claro. Simplemente siga la línea lo más que pueda con la fe de que la línea del lápiz de alguna manera expresará lo que uno sabe. Confíe que será suficiente, esta simple exploración de una línea. No es necesario dibujar todas las líneas de un objeto. Oriéntese por lo que es más interesante. Con toda su atención concentrado en una sola parte de este objeto único, uno apenas mira el papel ni levanta el lápiz. Cree en la integridad de tu observación. Estará incrustado en la línea que el plomo deja en el papel.

Por supuesto, uno tendrá más preguntas que respuestas cuando todo esté hecho. Coloque el papel donde pueda verlo desde lejos. Más tarde, puede parecer diferente que a primera vista. Hay aprendizajes que suceden en el tiempo en momentos extraños cuando no estamos atrapados por juzgar. En la medida en que uno haya prestado atención, uno comprenderá algo acerca de este pedazo del banquete de la Naturaleza que merece respeto, si no acatamiento. El resto del mundo también se habrá convertido en una invitación abierta para encontrar sorpresas.
Merece la pena intentarlo.

Reunión Para Adoración,  por Helena Guindon

Silencio topó con la larga lista de quehaceres.
Sin palabra
los quehaceres
se tendieron al Sol.
Hay nadie culpar.
Está bien no apurarse.
Todo huele de hierba seca
y flores de trébol blanco.
Una brisa mueve el olor
y cosquillea en torno a las orejas.
Espacio se ensancha al horizonte,
vaga arriba.
Ningún susurro de alabanza
por hacerlo idealmente.
Tan amable como
vacas, una vecina a otra,
acostadas en la tierra calurosa,
cada una rumiando tranquilamente,
digiriendo lo que ya ha tragado.
Tan afable como la comprensión de la razón
descubierta en la canasta de oración.
No deja ninguna tos interrumpir,
ningún chirrido de silla volcar el equilibrio.
Solo silencio rítmico
ahondando…sumiendose
hasta las axilas.
Energía nueva
desdobla alas
y ríe despierta.

 


 

When prayer is listening inside for directions or looking outside in appreciation, then art can be a part of prayer. If prayer is paying close attention, then drawing can help prayer happen. Here is a way I practice seeing as prayer. You can try it.

Hold an object formed in Mother Nature’s lap–a stick, a leaf, a shell, bone, or zapote seed. Close your eyes. Feel its smooth edges. Find its rough places. How heavy is it? Is it hard or flexible? Notice every aspect of this mysterious treasure. Imagine never having felt anything like it. Ask lots of questions as you touch all parts of it. When the questions have been asked and if you feel ready, open your eyes. Wow! How can this be? The bump I felt rise like a volcano under my fingertips is barely discernible while these dark spots and this wiggly split eluded my sense of touch. Next, check out an interesting edge line to follow. It could climb, bump by bump, up to a ridge peak, slide smoothly down, or wrap around in front and disappear again on the other side. Follow the line with eye and finger. If needed, close your eyes to feel more keenly the ups and downs, the sharp jags and slippery curves.

Now hold a soft pencil and move it over the surface of a wide, white sheet of paper that’s fastened firmly to a smooth board. Keep your eyes on the line as you try to move forward slowly with eye and pencil synchronized. Indicate by varying direction and pressure what the line is doing. Press hard to show something sharp or deep, maybe a tight turn. Let up to light for something soft or raised, as when the line crosses over the form. At some point your line may peter out or stop when another crosses it. This may call for a new start in a different place or a chance to follow the line that intersects. It is fair to exaggerate. After all, think what this line means in “ant” steps–climbing, falling, or going all the way around…to no particular conclusion. In fact, if your line ends where you began, it’s a likely sign that you’ve been looking more at the paper than the line you’re following. Be prepared to laugh. This is about discovery more than explanation.

As in meditation, our job isn’t so much to get from beginning to end as it is to live deeply each step of the journey. There’s always more to learn from the varied experiences each day offers. It’s slower this way. One only goes once. There’s no turning back to “fix” or make something “better”.

If you notice something you’ve missed that seems really important, try making the line anew where there’s room on your paper. Draw larger. More from the shoulder down. Use the full range from darkest to lightest. Just follow the line as fully as you can with faith that the pencil line will somehow tell what one is aware of. Trust this simple line exploration to be enough. No need to do all the lines in one object. Go for what is most interesting. With all one’s attention fastened on one particular part of this unique object, one hardly glances at the paper and barely lifts the pencil. Believe in the integrity of your observation. It will be embedded in the line the lead leaves on the paper.

Of course one will have more questions than answers when all is done. Pin the paper up where you can see it from a distance. Later it may look different to you than it did at first glance. There’s learning to be had that comes over time at odd moments when we’re caught free of judgment. To the extent one has paid attention one will understand something about this crumb from Nature’s banquet that warrants respect if not awe. The rest of the world will also have become an open invitation to encounter surprises. It’s worth a try.

Meeting for Worship, by Helena Guindon

Without a word
The work
Stretched out in the Sun.
No one to blame.
It’s O.K. to not be hurried.
Everything smells of dry grass and white clover blossoms.
A breeze moves the scent and tickles about the ears.
Space widens to the horizon, drifts above.
Not a whisper of praise for doing it right.
As neighborly as cows next to each other,
Lying on the warm earth,
Each steadily chewing her cud,
Digesting what she’s already swallowed.
As companionable as reason’s understanding
Discovered in the basket of Prayer.
Let no cough interrupt,
No scrape of chair upset the balance.
Only rythmic silence deepening…sinking
Until up to one’s armpits.
New energy spreads wings
And laughs awake!