-Tim Lietzke

Español abajo.

Spiritual practice can take many forms, including prayer, meditation, mantras, spiritual reading, sharing one´s journey and problems therein with fellow seekers, service, walking,…Virtually all of life can be a spiritual practice. If my ultimate concern, as opposed to the transient and contingent concerns of daily life, is Spirit or God and the reunification of all things in Spirit (the New Testament uses the term “Kin-dom of God”), as I characterize my imperfectly lived ultimate concern to be, then whatever I do with that focus at its center is spiritual practice. Life has taught me that the forms and practices I adopt for the present need constant renewal. What focuses me on my ultimate concern today may not tomorrow and may yet again a year from now.

All the forms mentioned above are part of my spiritual practice. However, here I only want to elaborate on one particular form that is a part of a larger practice. During the course of the day I have three mostly kundalini yoga practices, one soon after I arise around 4:00, a second later in the morning, and a third around sunset. To begin the first I sit looking out the large front window at the dark silhouettes of banana trees against the starry or moonlit or cloudy or heat-lightening-flashing sky, as the case may be. I use three words-“love”, “joy”, and “peace”–as internal mantras. “Love” with the in-breath , again with the out-breath; “joy” with the in-breath and out-breath; “peace” likewise, and so on, all very slowly, about three breaths per minute. The important thing is not the repetition of the words, but the imbuing of them with the reality they represent. For me “love” is a deep respect, even reverence for the divine center, the divine foundation of all humans, indeed all creation. Love blesses all, seeks the well-being of all. “Joy” is not so much an emotion, but the state of being and moving in Spirit. Joy spreads little sparks of divine presence everywhere. “Peace” is harmony within oneself, with other beings, with the whole natural order, with God. Peace brings an intense and wholehearted grounding in life. Each breath is an in-breathing and an out-breathing of that reality. Sometimes particular people come to mind. The more focused I am, the more intense that experience. The fruit is a deep sense of well-being, of being deeply grounded in life. As day dawns the two-dimensional banana trees assume three-dimensional form. The morning chorus begins and the bats dart back and forth over the garden. Each morning I experience, as it were, the primal uniformity giving rise to the diversity of forms. Individuality, including my own, arises out of Spirit. Thus begins my day, a beginning greatly appreciated.

This finding myself grounded in life, in Spirit, may sound abstract, but it is, at a deeper than surface level, very tangible and with practical consequences. After all, situations calling for peacemaking, justice seeking, truth telling, community building,…do not elicit a response unless I am grounded in the ultimate concern of my life, open to the Spirit and the Spirit’s leading. Being gripped by Spirit I can act. This grounding-opening-being gripped-acting is not a passive but a cooperative movement that has recurred many times in my spiritual journey.

In “Beyond Violence” Krishnamurti recommends the giving up of all spiritual practice, simply living in the moment and responding to what is with love. I´m not sure that I can live and respond with such unfailing intuition yet. For now I still find spiritual practices useful and needed. Since at present we live in a world of form and substance, it seems reasonable to assume that out spìrituality will manifest in form and substance. In any case, spiritual practice does change our hearts and lives over time, bringing us closer to that state about which Krishnamurti speaks.

(Friends are invited to share their spiritual practices in articles for the next “Seeds” newsletter in August. Send me your articles by the beginning of the month.)


La práctica espiritual puede tomar muchas formas, por ejemplo, oración, meditación, mantras, lectura espiritual, el compartir con otros buscadores de su propio viaje espiritual y problemas encontrados en él, servicio, caminata,…Virtualmente toda la vida puede ser una práctica espiritual. Si mi esencial interés, en contraste a intereses transitorios y contingentes, de la vida diaria es Espíritu o Dios y la reunión de todas las cosas en el Espíritu (el Nuevo Testamento usa el vocablo “Reino de Dios”), como caracterizo mi imperfectamente vivido interés esencial ser, entonces cualquiera cosa que haga con ese foco en el centro es una práctica espiritual. Mi vida me ha enseñado que las formas y las prácticas que adopto por ahora necesitan renovación constante. Lo que me enfoca en mi interés esencial hoy puede que no hará así mañana y puede que sí hará así de nuevo dentro de un año.

Todas las formas sobredichas son una parte de mi práctica espiritual. Sin embargo, aquí quiero elaborar en una forma particular solamente, una forma que es una parte de una práctica más grande. Durante cada día tengo tres prácticas de kundalini yoga, la primera poco después que me levanto cerca de las cuatro, la secunda más tarde en la mañana y la tercera cerca del ocaso. Para empezar la primera me siento mirando hacia afuera a través de la gran ventana delantera a las siluetas oscuras de los bananos frente a un cielo estrellado o iluminado por la luna o nublado o relampagueo, como pueda ser el caso. Uso tres palabras–“amor”, “gozo”, y “paz”–como mantras internas. “Amor” con cada inhalación y cada exhalación, “gozo” con la próxima inhalación y exhalación, “paz” del mismo modo, continuando así, muy lentamente a un paso de más o menos tres alientos por minuto. La cosa importante no es la repetición de las palabras sino el imbuimiento de ellas con la realidad que representan. Para mi “amor” es un respeto hondo, aun reverencia para el centro divino, la fundación divina de todos los seres humanos, de veras, toda la creación. El amor bendice toda la creación, busca el bienestar de ella. “Gozo” no es tanto una emoción como el estado de ser y mover en el Espíritu. Gozo difunde chispas pequeñas de la presencia divina en todas partes. “Paz” es la armonía dentro de uno mismo, con otras personas, con el conjunto orden natural, con Dios. La paz produce una base intensa y incondicional en la vida. Cada aliento es una inhalación y una exhalación de esa realidad. A veces algunas personas particulares entran en mi mente. Cuanto más enfocado estoy tanto más intensa es la experiencia. El fruto de esto es un sentido hondo del bienestar, de ser basado de hondo en la vida. Al amanecer los bananos dos-dimensionales asumen la forma tres-dimensional. El coro de la mañana empieza y los murciélagos zigzaguean sobre la huerta. Cada mañana experimento simbólicamente la uniformidad primitiva que resulta en la diversidad de formas. Individualidad, incluso mi propia, se levanta del Espíritu. Así comienza mi día, un comienzo muy apreciado.

Este hallazgo de mi mismo basado de hondo en la vida, en el Espíritu, puede parecer abstracto, pero es, a un nivel más hondo que la superficie, muy tangible interiormente y con consecuencias prácticas. Al fin y al cabo, situaciones invitando el pacificador, la búsqueda para la justicia, el habla de la verdad, el establecimiento de comunidad,…no inspiran una respuesta al menos que sea basado yo en el esencial interés de mi vida, abierto al Espíritu y a la guía del Espíritu. Si soy agarrado por el Espíritu, puedo tomar acción. El proceso de ser basado en la vida, abierto de corazón, agarrado por Espíritu, y activado hacia acción definida ha recurrido muchas veces en mi viaje espiritual.

En el libro “Más allá de Violencia”, Krishnamurti recomienda el abandono de todas las prácticas espirituales, simplemente viviendo en la actualidad y respondiendo a lo que esté con amor. No estoy seguro que pueda vivir y responder con tal indefectible intuición a éste punto. Por ahora aún hallo las prácticas espirituales útiles y necesitadas. Porque en la actualidad vivimos en un mundo de forma y sustancia, parece razonable asumir que nuestra espiritualidad se manifiesta en forma y sustancia. De todos modos, la práctica espiritual cambia nuestros corazones y vidas a tiempo, llevandonos más cerca a ése estado sobre el cual Krishnamurti habla.

(Invitamos a los Amigos a compartir sus prácticas espirituales en artículos para el próximo ejemplar de “Semillas” en Agosto. Envíame sus artículos para el comienzo del mes.)