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Vida Económica — Semillas | Seeds __ #13 April 2021

Vida Económica

[ en English ]

En este número de Semillas: El tema de este número de “Semillas” es: ¿Cómo podemos nosotros, como individuos, grupos y comunidades, ayudar a crear una forma de vida económica más centrada en los seres humanos y la naturaleza? Muchos de nosotros nos hemos dado cuenta durante mucho tiempo de que las actuales estructuras y políticas económicas mundiales no benefician de ninguna manera al medio ambiente ni sirven al bien común de la humanidad. Pero no estamos indefensos ante los colosales problemas que existen. Podemos crear estructuras alternativas, fomentar cambios de políticas, y adoptar estilos de vida que apoyan el modo de vida económico que visualizamos. Los artículos que siguen al bosquejo biográfico familiar ofrecen muchas posibilidades e ideas.

En cuanto al equipo del boletín, tenemos un nuevo miembro en Kristopher Fleming, que ayudará a Tim Lietzke en el aspecto editorial, especialmente en la selección de temas y la solicitud de artículos. Mike West y Ran Smith continúan sus papeles en el lado de la producción y la publicación.

Esperamos que este número inspire a los lectores a considerar nuevas formas de apoyar una forma de vida económica más centrada en los seres humanos y la naturaleza.


Tabla de Contenido


Presentando a la Familia Dorrington/Mollica

Hola de la familia Dorrington / Mollica.

Estamos felices de escribir un pequeño retrato de nuestra familia para el boletín de la Reunión de los Amigos de Monteverde. La Reunión ha tenido un papel muy importante en nuestras vidas durante los últimos cinco años, y sabemos que tenemos la suerte de llamar nuestra a esta comunidad tan especial.

En nuestra casa, encontrará a Ed Dorrington, Jennie Mollica, Alia Dorrington, nuestra gata, Manzanita, diez gallinas y actualmente dos renacuajos. Nuestra familia extendida incluye al padre de Jennie en California y la hermana de Ed y dos hermanos que viven en los Estados Unidos. Antes de venir aquí, vivíamos en Oakland, California, donde Jennie creció y Alia nació. Nuestra vida era una vida de gran ciudad, ocupada y llena, aunque sabíamos cómo escapar a las secuoyas y la costa.

Estamos contentos de contar también en nuestra familia con Richard Trostle, quien es el primo de Jennie una vez removido. Fueron Richard y sus padres, John y Sue, quienes nos invitaron por primera vez (solo Ed y Jennie en ese momento) a visitar Monteverde, lo cual hicimos en 2008. Cuando Alia tenía tres años, en 2014, volvimos a visitar Monteverde otra vez. Durante esa estadía, hablamos con Sue y John durante horas sobre su historia, incluido cómo llegaron a Monteverde y se establecieron aquí. También en ese viaje, en la casa de la Reunión un domingo, escuchamos la sugerencia de que Alia viniera a la Escuela de los Amigos para la clase de Prepa, y bromeamos diciendo que sonaba como un buen plan.

Durante los dos años siguientes, no olvidamos la idea. Fuimos muy afortunados de que Alia pudiera ingresar a MFS en 2016 y tuvo un año maravilloso en la clase de Melody. Ed y Jennie pudieron trabajar de forma remota, suficientes horas para sostenernos, pero no demasiado para evitar que disfrutemos de estar aquí y conocer este lugar y su gente. Pasamos mucho tiempo en el bosque y escuchando los grillos por la noche. Fue una decisión fácil quedarse un segundo año. Alia estaba aprendiendo a leer en español e inglés al mismo tiempo, mientras Ed y Jennie tomaban clases de español en el Instituto. Comenzamos a hacer más proyectos de voluntariado; Jennie enseñaba inglés y Ed ayudaba en todas partes con problemas de tecnología. Sentimos una sensación de comunidad aquí como nunca antes.

La Reunión jugó un papel importante en ese sentimiento de comunidad. Antes, no habíamos tenido práctica familiar de adoración o reunión espiritual. Ed había decidido dejar la iglesia católica de sus padres, y en la crianza de Jennie, lo más cercano a una tradición de fe era la reunión y el intercambio de arte entre los amigos artistas de sus padres. Pero nunca cuestionamos el deseo de participar en la Reunión los domingos, y también los miércoles con todos en la escuela. Estos se convirtieron en partes esenciales de nuestra experiencia de estar aquí: el silencio, la unión, el compartir, la escucha, solo el ser. John y Sue nos dieron la bienvenida a nuestra primera reunión y hablaron sobre lo que significaba para ellos; muy rápidamente cobró significado para nosotros y fue una de las cosas que más lamentamos dejar (junto con los insectos) cuando tomamos la decisión de regresar a California.

Salimos de aquí en 2018 cuando Alia nos dijo que extrañaba a su abuelo y su antigua habitación y un sentido de hogar. Realmente se sintió atraída por Oakland, y habíamos aprendido a confiar en su sabiduría sobre todo tipo de cosas. Hablando en términos prácticos, la mudanza se logró sin problemas: regresamos a la casa que habíamos alquilado en Oakland, y Ed y Jennie continuaron su trabajo remoto sin muchos cambios. Alia experimentó los cambios más importantes cuando ingresó a una gran escuela pública autónoma Montessori. Y hubo otras adaptaciones para volver a vivir en la ciudad: pasar mucho tiempo en la autopista, viajar distancias para ver a amigos y familiares (que estaban muy ocupados, por lo que todas las visitas estaban programadas), comprar en las grandes tiendas y tener que salir de nuestro camino más para encontrar los árboles y las mariposas y los grillos. Todos extrañamos Monteverde pero encontramos lo que se podía apreciar donde estábamos.

Hicimos un viaje corto de regreso aquí en enero de ese año, solo para mantener amistades y disfrutar algunos días con el bosque. En ese viaje decidimos mudarnos a Monteverde. Alia nos dijo que deberíamos volver y hacer un hogar aquí, así que una vez más, seguimos su sabiduría. ¡Gracias, Alia!

Ahora estamos en nuestro segundo año desde nuestro regreso aquí y esperamos los años venideros. Apreciamos la Escuela de los Amigos de muchas más formas de las que podríamos haberlo hecho antes: las conexiones cercanas con las familias, los maestros y el personal, las lecciones que introducen lo académico junto con los valores que nos importan, la cercanía de los grados de pre-kinder hasta la escuela secundaria (cuando podemos estar todos juntos en persona), la feliz mezcla de español e inglés, los hermosos edificios y el patio. Hemos echado de menos la Reunión del miércoles de este año, pero el regreso recientemente a las Reuniones domingueras en la casa de reuniones ha sido reconfortante. Estamos inmensamente agradecidos por haber vivido este año pandémico rodeados de tanta buena voluntad, apoyo mutuo y naturaleza abundante.

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¡Creemos una economía local, circular y de dona en Monteverde!

por Katy Van Dusen

¿Qué podemos hacer como individuos, grupos y comunidades para crear una economía más centrada en la naturaleza y las personas?

Seamos conscientes de cómo afectan a las personas y al planeta nuestras prácticas económicas.

Comprometámonos a cambiar a una economía local, una economía circular y una economía de dona.

Celebremos, apoyemos y aprendamos de los miembros de nuestra comunidad del Meeting que ya están tomando acciones específicas.

Apoyemos, participemos en y cultivemos las iniciativas de economía local, economía circular y economía de dona aquí en la zona.

Consumir productos y servicios locales fortalece la resiliencia comunitaria.

Cuando compramos productos y servicios de fuera de la zona, los recursos financieros se van de la comunidad. Por lo contrario, cuando le compramos a empresas locales, esos recursos continúan circulando en la zona.

Una producción local más diversa nos haría menos dependientes del turismo y de la producción cafetalera y láctea. Cuando hay crisis como la tormenta tropical Nate o la pandemia, más de los productos que necesitamos podrían estar disponibles a nivel local.

¿Y qué es una economía circular? ¿Qué es una economía de dona?

Para entender qué es una economía circular, ayuda entender qué es una economía lineal:

Economía linear

La mayoría del mundo opera como una economía lineal. Las economías lineales generalmente ignoran los costos y beneficios sociales y ambientales. 

En contraste, así es cómo se ve una economía circular:

La economía circular

La economía de la dona es un marco visual para una economía que intenta cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Es una idea desarrollada por Kate Raworth que va más allá de la idea de una economía circular. Una economía de dona busca encontrar un balance que respeta las necesidades básicas sociales y los límites del planeta. Una economía de dona se mantiene en una zona regenerativa con un uso justo de recursos. 

Así se ve una economía de dona:

Para una explicación más completa de la economía de la dona, recomiendo el libro Doughnut Economics: Seven Ways to Think Like a 21st-Century Economist, sitio web o Ted Talk de Kate Raworth.

Celebremos, apoyemos y aprendamos de los miembros de nuestra comunidad del Meeting que ya están tomando acciones importantes para crear una economía en Monteverde que nutre a las personas y al planeta:

Producción y Consumo de Alimentos:

Los Stuckey, Benito Guindon, Tim Sales y Murtha Derr, Aaron Hockman y Greg Paradise no utilizan fertilizantes nitrogenados sintéticos en sus fincas.

Larry Dosier, Harriet Joslin, Richard LaVal, Richard Trostle y Mel Baker tienen huertas orgánicas que han inspirado a muchas otras personas de Monteverde a crear sus propias huertas.

Muchos miembros del Meeting disfrutan de los productos lácteos de Benito Guindon y dependen de Ryan, Ran y Nicolette Smith para los helados de El Camino Gelato. 

John Badminton y Pax Amighetti tienen muchos productos locales y orgánicos disponibles en Whole Foods.

Tim Lietzke, Hazel Guindon, Pam Holschuh, Marie y Kris Fleming tienen una dieta vegana.

Transporte y uso de energía:

Tim Lietzke, Helena Guindon y Tim Curtis, Hazel Guindon, Kenna Manos, Bob Law y Susie Newswanger y Ed Dorrington y Jennie Mollica han escogido no tener un vehículo y caminan como su modo de transporte principal.

El Meeting, los Trostle, los LaVal y otros están colaborando con la construcción de aceras contiguo a su propiedad para que las personas puedan caminar o movilizarse en silla de ruedas de forma segura.

Bruce Pack y Judy Witt, Meredith Reynolds, Nancy y Peter Stevick y Frank y yo manejamos carros eléctricos.

Sarah Dowell y Mel Baker, Margaret Adelman, Wendy Rockwell y Jim Standley y Frank y yo manejamos carritos de golf eléctricos. 

Ryan Smith, David King, Maggie Fatovic y Elias Newswanger se movilizan por el pueblo en bicicletas eléctricas y Mike West y David Guindon andan sus bicicletas usando energía propia. 

Ran y Nicolette Smith han instalado puntos de carga de 240 V en sus dos pensiones en Santa Elena y Sámara y tienen estacionamientos para bicicletas en su pensión en Santa Elena.

Antes de la pandemia, Ulises Salazar hacía cumplir las buenas prácticas de estacionamiento en el parqueo del Meeting/la escuela. Esto ha reducido la necesidad de ampliar el parqueo para tener más espacio para tránsito de vehículos con motor de combustión interna. 

Carol Evans, Wendy Rockwell y Jim Standley y Barry y Lesley Laing cocinan con plantillas de inducción en vez de gas. 

Sarah Stuckey, Joe y Jean Stuckey, Meredith Reynolds, Frank y yo y de seguro otros tenemos paneles solares y/o calentadores de agua solar. Bruce Pack ha proporcionado mucho apoyo técnico para los paneles solares de la escuela. 

Murtha y Tim usan un sistema hidroeléctrico. 

Gestión de residuos y conservación de agua:

Sarah Dowell ha trabajado duro con otras personas en COMIRES para hacer posible un aumento en el reciclaje en la zona. 

La mayoría de nosotros en la comunidad del Meeting hacemos abono orgánico. Muchos utilizan el creciente sistema municipal de compostaje que lidera Justin Welch. Carol Evans, Noelia Solano y Daniel Vargas tienen sistemas activos de compostaje Takakura, si quiere aprender de ellos. Si quiere empezar su propio sistema de compostaje, CORCLIMA tiene un manual con 16 opciones. ¡Pregúnteme!

Lucky Guindon, Wendy y Jim, Meredith y la escuela tienen inodoros secos de compostaje. Ulises ha estado manteniendo el sistema de inodoros secos de la escuela. Steve Abbott, Gabriela McAdam y Aníbal Torres continúan mejorando los diseños de inodoros secos que funcionan bien aquí. CORCLIMA tiene un manual sobre cómo construir uno. ¡Pregúnteme!

Aníbal Torres y Gabriela McAdam están ayudándole a las personas a conservar agua y manejar bien el uso de agua al instalar “humedales artificiales” para tratar las aguas grises además de jardines infiltrantes (rain gardens) y otros sistemas de captura de agua. 

Conservación de bosques:

Martha Campbell, Ricardo Guindon, José Luis Vargas y otros trabajan incansablemente para conservar en perpetuidad los recursos de agua y biodiversidad en el terreno de Bosqueterno S.A. al estar en su junta directiva.

Dev Joslin, Deb Hamilton, el equipo de trabajo del Instituto Monteverde y muchos otros trabajan duro para sembrar árboles y restaurar el hábitat en la zona. Más lejos, Clara Rowe está dirigiendo Restor y Francis Joyce está haciendo su doctorado en restauración de hábitats. 

Bob Law, Richard LaVal, Wolf Guindon, Joe Stuckey y otros fundaron la Asociación Conservacionista Monteverde. Ahora muchos somos miembros y seguimos conservando la reserva privada más grande del país. Noelia Solano y Emily Hollenbeck están en la junta directiva de la organización. 

Nat Scrimshaw promueve el turismo rural y la conservación en el Corredor Biológico Pájaro Campana por medio del Sendero Pacífico. 

Educación y bibliotecas:

Marisela López, Jenny Rowe, Melody Guindon, Risë Hunter, Jackie LaVal, Sue Gabrielson, Pam Holschuh, Daniel Tyx, Laura Nikstad y muchos otros educadores están preparando a las generaciones más jóvenes a cuidarse entre sí y cuidar el planeta.

Por décadas, Jean Stuckey, Sarah Stuckey, Sarah Dowell, Murtha Derr y el resto del Comité de la Biblioteca han hecho posible la lectura sin comprar libros nuevos y han dirigido el cachivache, ayudándonos a circular recursos a nuevos dueños en vez de tener cosas en desuso o enviarlas al vertedero. 

Wendy Rockwell, Jannelle Wilkins y otros del comité que dirige la biblioteca pública en Santa Elena también han creado un espacio para compartir libros con la comunidad más amplia – usando energía solar. 

Movilizando recursos: 

Ellen Cooney dona su tiempo y experiencia para asegurar que los estudiantes de familias de menores recursos puedan asistir a la Escuela de Amigos de Monteverde.

Tim Curtis, Jannelle Wilkins y otros movilizan recursos que apoyan directamente a la sostenibilidad y una distribución más equitativa por medio del Fondo Comunitario Monteverde. 

Arte:

Con su arte, Hazel Guindon nos ha inspirado a vivir en edificios que no matan aves. 

Sarah Dowell ha presentado exposiciones de acuarelas e interogantes que nos provocan contemplar el crisis climática.

Sin duda alguna hay más ejemplos que debí incluir y quizás de los que no estoy enterada. Muchas gracias a cada uno de ustedes, los que mencioné y los que no mencioné aquí, por lo que están haciendo por un sistema económico más justo y regenerativo.

Nuevas iniciativas de economía circular y de dona en las que puede que quiera involucrarse:

Cuando empezó la pandemia el año pasado, varias organizaciones locales se unieron para crear la Comisión de Enlace para responder a la crisis. Una de las cuatro subcomisiones fue la Comisión de Economía Circular, de la cual Jannelle Wilkins es la coordinadora. Abajo se encuentran algunas iniciativas que salieron de esa comisión – y en general. 

Trueque: Circular recursos en la zona sin depender de dinero tradicional. 

Los Verdes son la nueva moneda social que le permite a uno intercambiar destrezas con otros locales. También puede ganar Verdes por medio de acciones sostenibles, voluntariado o pagando por ellos con colones. Aquí hay un video con más información. Puede usar este enlace para registrarse. 
La Tilichera es un nuevo centro de trueque ubicado contiguo al Banco de Costa Rica. Es manejada por madres de la Escuela de Amigos de Monteverde que trabajan a cambio de parte de su matrícula. Es una excelente forma de seguir circulando cosas en la comunidad en vez de tenerlas guardadas en el clóset o la gaveta de alguien. Se puede hacer un trueque, pagar con Verdes, recibir Verdes o simplemente hacer una donación si se está deshaciendo de cosas. ¡Se necesitan donaciones! Está abierta de las 10 am a 6pm de lunes a sábado. Pronto, La Tili espera comenzar a suprareciclar (upcycle) otros materiales usados. Hable con Shannon Smith o conmigo si quiere involucrarse.

Compre local:

Puede ayudar a que nuestra economía local se mantenga resiliente comprando productos locales sostenibles. 
El Instituto Monteverde mantiene actualizada esta guía virtual de los productores locales. Aquí hay una versión en pdf. Y este mapa interactivo muestra dónde están los negocios.

Hecho en Monteverde es un consorcio de 33 empresas locales que se enfocan en practicas creativas y regenerativas, conservación y sostenibilidad, con un sello que demuestra la calidad y el origen en Monteverde. Para más información, contacte a Daniel Vargas, Noé Vargas o Jenny Peña. 

Econexiones es una nueva empresa local por medio de la cual se pueden comprar productos de esta zona y de otras partes de Costa Rica. Cada lunes se puede encontrar su lista de productos aquí. Haga su pedido antes del martes a las 5 pm para productos de fuera de la zona o antes del miércoles a las 5 pm para productos de la zona. El jueves, puede recoger su pedido o que se lo entreguen en su hogar. 

Construyendo Comunidad: La resiliencia depende de comunidades fuertes en las que nos apoyamos mutuamente. 

La Huerta Comunitaria en Cerro Plano está transformando el redondel en Cerro Plano en un lugar para que más de 30 familias cultiven alimentos y en un lugar de encuentro para la comunidad. Si sabe de un residente de Cerro Plano que le gustaría participar o si quiere ayudar de alguna forma, por favor contacte a Paula Vargas al 8371-5467.

Sembrando Sostenibilidad es un programa del Instituto Monteverde que está ofreciendo trabajo temporal en proyectos de sostenibilidad a personas locales en condición de desempleo. 

El Banco de Alimentos continúa recibiendo donaciones. Los alimentos se pueden llevar a La Tilichera. Se pueden hacer donaciones en efectivo al Fondo Comunitario. 

Dos proyectos de arte están embelleciendo nuestros espacios, levantando ánimos, creando comunidad e inspirando acciones: Resilienza ha estado creando arte con tiza cada semana en la pared de pizarra de Monteverde Centro desde que empezó la pandemia. Monteverde Resiliente (un proyecto en conjunto entre CORCLIMA y Costa Rica en la Pared) está pintando murales y haciendo mosaicos en Santa Elena y Cerro Plano.

Movilidad Activa: Cuide su salud y reduzca sus emisiones y el congestionamiento vial caminando o andando en bicicleta – o apoyando a otros que lo hacen. 

Bicionarios Monteverde es un movimiento para apoyar el ciclismo seguro como modo de transporte. Si maneja, por favor deje 1.5 metros entre usted y los ciclistas y motive a otros a hacer lo mismo pegando una calcomanía en su vehículo o patrocinando la instalación de un rótulo. Contácteme para más detalles.

Para continuar instalando aceras que sean seguras y accesibles para todos, ¡se necesita ayuda! Legalmente, es responsabilidad del propietario instalar aceras. Para las recientes instalaciones de aceras, la municipalidad y CORCLIMA han estado haciendo la mayor parte del trabajo. Pronto, se nos acabará el cemento. Por favor hable conmigo o con Aníbal Torres si le gustaría ayudar a comprar más cemento.

¿Cómo podemos diversificar la economía, creando empresas que promueven una economía local circular-dona?

La pandemia esclareció lo dependiente que es nuestra economía en el turismo – un 85% de la población estuvo desempleada o subempleada al inicio de la pandemia. 

¿Qué ideas tiene usted de nuevos negocios que no dependan del turismo? Algunas ideas de productos que me encantaría ver hechas aquí:

  • Pañales de tela/cobertores 
  • Hongos
  • Losas permeables para aceras hechas de materiales reciclables 
  • Sistemas de compostaje ya preparados, especialmente sistemas Takakura o de tambor rotatorio
  • Inodoros secos de compostaje listos para instalar
  • Techitos para proteger toma corrientes de 240 V en exteriores para la Ruta Eléctrica

¿Sabe de alguien que le interesa o quiere ayudar a hacer realidad estas nuevas empresas?

Si le gustaría involucrarse más en una economía local que mitiga y adapta al cambio climático, visite el sitio de web de CORCLIMA y contácteme (katyvandu@gmail.com). 

¡Gracias a cada uno por lo que esté haciendo por hacer de nuestra economía una que nutre a las personas y al planeta!

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Los Verdes: una moneda social para aumentar la resiliencia económica

por Kelly Lange

La región de Monteverde no es ajena a los desastres naturales, pero la pandemia global trajo nuevos desafíos al área nunca antes vistos, principalmente en forma de desempleo e inseguridad económica. Con el desempleo llegando al 80%, la inseguridad alimentaria y económica llegó a la zona, y los turistas tan necesitados dejaron de venir con el cierre de aeropuertos en todo el mundo y los cierres en muchos países.

Después de que la tormenta tropical Nate dejó su huella en el área, la necesidad de diversificar la economía se identificó como una prioridad máxima y, aunque se habían logrado algunos avances, la cruda realidad de nuestra dependencia excesiva del turismo nunca fue más evidente que en 2020. Sin embargo, la increíble organización e interés en la participación comunitaria aquí en Monteverde ayudó a formar Enlace – un consorcio de grupos y organizaciones en el área – que comenzó a movilizar y distribuir canastas de alimentos rápidamente, mientras también abordaba otros temas, entre los que destacaba la iniciativa hacia una Economía más Circular para la región de Monteverde.

Como parte de los esfuerzos hacia una Economía Circular, se han explorado varios tipos de Economías Alternativas y se han implementado algunas de ellas, incluida Los Verdes, una moneda digital en línea basada en la tecnología blockchain. Los Verdes son la moneda local propia de Monteverde, creada aquí, en circulación aquí, y diseñada para brindar resistencia a la economía existente, independientemente de lo que esté sucediendo fuera de la región.

Ahora bien, si te preguntas ¨¿Qué es una moneda digital? ¿Y para qué necesitamos uno aquí cuando ya tenemos colones? ¨, ¡no estás solo!  Pero primero, exploremos la idea de las monedas locales.

Una moneda local no es más que un acuerdo entre vecinos dentro de una comunidad que X tiene valor. Desde los mayas que usaban granos de cacao para el comercio, hasta las plantaciones de café aquí en Costa Rica que usaban fichas con el nombre de la familia propietaria de la finca para comprar productos en la pulpería local, las monedas locales son tan antiguas como las propias civilizaciones organizadas. Son una forma de que las personas valoren los artículos para que puedan intercambiarse más fácilmente entre muchas personas. Los Verdes funcionan de la misma manera.

Si lo considera un trueque o un intercambio, entonces, en lugar de ser simplemente entre dos personas intercambiando empanadas por elotes, por ejemplo, cualquiera tiene la capacidad de vender su producto o servicio por una cantidad que parece justa, y luego puede usar los Verdes ganado para intercambiar por cualquier otro producto o servicio disponible en la Comunidad Verdes. Al tener una forma de pago separada disponible además de los colones, cada miembro expande su propia capacidad de recuperación a través de la capacidad de ahorrar más colones y usar Verdes para comprar los artículos necesarios, como alimentos y ropa.

Los Verdes en sí tienen un valor de 1:1 en colones, lo que facilita establecer un precio y realizar un intercambio, aunque no se pueden convertir en colones. Además, su circulación está restringida a la región de Monteverde, asegurando que la economía continúe moviéndose incluso cuando los turistas no están aquí.

Como se mencionó anteriormente, los Verdes son una moneda digital y operan en una aplicación web creada por una empresa costarricense llamada Cambiatus. Una vez que esté registrado, será recompensado con 3000 Verdes para comenzar y podrá comenzar a navegar por la tienda de inmediato. Para ganar más Verdes, además de vender sus propios productos y servicios producidos localmente en la Tienda en línea, también puede tomar una serie de acciones con mentalidad comunitaria, como el trabajo voluntario con cualquier organización en la comunidad, o tomar acciones ambientalmente sostenibles como caminar al trabajo, tener un sistema de compostaje doméstico, usar un vehículo eléctrico o instalar una cocina de inducción, entre muchos otros ejemplos. Muy pronto también queremos recompensar a quienes asisten a los talleres y clases que se ofrecen en toda la comunidad.

La Comunidad Verdes se lanzó a mediados de enero, y en tres (3) semanas ya teníamos más de 1000 personas registradas en la plataforma. Al momento de la publicación de este boletín, tenemos casi 1500 personas registradas, ¡más del 20% de la población! El sábado 6 de marzo, celebramos nuestro primer Día de Los Verdes oficial en RioChante, y prácticamente todos los productos disponibles se vendieron (por 100% Verdes), ¡y se vendieron rápidamente! Todos los participantes estaban entusiasmados con la oportunidad y preguntaban cuándo tendríamos otra; esperamos tener nuestro próximo Día de Los Verdes el sábado 20 de marzo, de 10 a.m. a 1 p.m.

Por el momento, los Verdes solo están disponibles a través de la aplicación web, aunque somos muy conscientes y estamos trabajando en formas de incluir a todos en la región en la Comunidad Verdes brindando oportunidades para comerciar en Verdes a aquellos con menos inclinaciones tecnológicas.

Puede encontrar más información y encontrar un enlace para unirse a la Comunidad Verdes visitando nuestro sitio web (¡aún en construcción, pero actualizado a menudo!) En www.verdes.earth y viendo algunos videos informativos en el canal de YouTube ¨Verdes en Monteverde¨ , o accediendo a él a través de este enlace: https://youtu.be/qRphrJpdrwE.

Si tiene preguntas adicionales, también puede escribirnos a verdesmtv@gmail.com.

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La Ciudad de Quince Minutos

por Wendy Rockwell

Tan pronto como la tierra de cualquier país se ha convertido en propiedad privada, los terratenientes, como todos los demás hombres, aman cosechar donde nunca sembraron y exigen una renta de la producción natural

Adam Smith, 1776

¿Qué podemos hacer como individuos, grupos y comunidades para crear una forma de vida económica más centrada en los seres humanos y la naturaleza?

La actual estructura económica está construida por y para unos pocos, lo que les permite desviar la riqueza de los recursos naturales. Actualmente, los ricos son ricos no por sus propios esfuerzos, sino por cosechar lo que no sembraron.

Un sistema político que permite a los individuos captar la plusvalía de la tierra producido por la comunidad se verá plagado por la especulación de la tierra que conduce a la inevitable mala distribución de la riqueza, la inflación, el desempleo, la caída y los ciclos económicos de auge, gran parte de la población en la pobreza cuyas necesidades no se satisfacen y una minoría adinerada que impone poderes dictatoriales para promover su poder económico y sus privilegios.

Cuando las personas no tienen acceso a vivir cerca de su trabajo, deben viajar diariamente largas distancias y esto consume mucho tiempo reduciendo la calidad de vida, pero también es un factor principal contribuyendo al cambio climático. Para esto hay una solución, un mejor aprovechamiento de la tierra.

La tierra es nuestra herencia en común, por lo que nuestra relación con la tierra es tanto económica como ética. La tierra no debe ser saqueada, sino utilizada para el bien común. Las personas que sienten una conexión con la tierra también se preocuparon de ella. Todas las generaciones deben tener la misma oportunidad de disfrutar de la riqueza natural.

Si nuestras ciudades o pueblos se estructuran de manera que la mayoría de nuestras necesidades pudieran satisfacerse dentro de los quince minutos de nuestros hogares, esta necesidad de transporte se eliminaría prácticamente.

Podríamos adoptar un sistema de desarrollo social que capture los valores de la tierra que financiaran los servicios necesarios, que incluyen aire respirable, agua potable, tierras de propiedad común, atención médica, seguridad, tránsito, energía, comunicaciones, servicios financieros, educación, recreación para la ventaja de todos.

No todos podemos tener una cancha de tenis, una piscina, etc., pero podemos tener esto y mucho más si compartimos. Necesitamos volver a los espacios comunes donde la comunidad proporciona espacios públicos para que nuestros requisitos individuales de espacio puedan reducirse cómodamente.

El valor de la tierra lo produce la comunidad. Si no hay población ni infraestructura para mantener a esa población, la tierra no tendrá valor. El valor de la tierra lo produce la comunidad y, por tanto, pertenece a la comunidad. Si la comunidad recupera este valor para invertirlo en la comunidad, se elimina la necesidad de imponer cargas fiscales a la producción.

Que cada persona se sienta parte de y apreciado son los hilos que tejen una comunidad. Esto debe ser respaldado por una estructura económica que lo promueva. No pueden prosperar si la estructura económica promueve el crecimiento continuo, favoreciendo a las corporaciones y las ganancias sobre las personas, subvencionando la contaminación y la destrucción del medio ambiente.

El aprecio por las pequeñas cosas de la vida es lo que nos hace felices, no el consumismo continuo. Lo que he descubierto a medida que envejezco es que mis posesiones parecen cada vez más una carga, no una alegría.

Nuestro trabajo, nuestro aporte a la comunidad es de vital importancia, debemos sentirnos útiles a los demás. Las personas deben ser valoradas por lo que contribuyen al bien común, no por sus pertenencias.

Siempre he pensado que nuestra necesidad de acumular posesiones se basa en nuestro miedo a la pobreza, y nuestra inseguridad. Una sociedad que puede y se preocupa de los suyos reduciría en gran medida este miedo, permitiendo a las personas ser más felices con menos, liberándolas para participar en actividades que traen felicidad como compartir y servir a los demás.

Es mucho lo que una comunidad puede hacer por sí misma. Monteverde es un ejemplo de una comunidad que ha reforzado los conceptos de procesos de toma de decisiones consensuales, conservación y apreciación del medio ambiente y un alto compromiso con la educación de calidad.

Pero los cambios que se necesitan en este momento requieren la participación no solo de un segmento más amplio de la zona, sino también el involucramiento con la estructura política.

¿Cómo progresamos de donde estamos a dónde queremos estar? ¿Estamos dispuestos a asumir las responsabilidades de la democracia, no solo votando cada dos años, sino también tomando tiempo para saber qué decisiones está tomando nuestro gobierno local? ¿Estamos dispuestos a comprender el presupuesto de nuestro gobierno local y participar en su construcción?

¿Estamos demasiado comprometidos con el sistema actual como para querer hacer cambios fundamentales?

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Economics — Seeds | Semillas __ #13 April 2021

Economics

[ en Español ]

In this issue: The theme of this issue of “Seeds” is: How can we as individuals, groups, and communities help to create a more human- and nature-centered economic way of life? Many of us have realized for a long time that the present global economic structures and policies are in various ways neither benefiting the environment nor serving the common good of humanity. But we are not helpless in the face of the colossal problems entailed. We can create alternate structures, foment policy changes, and follow lifestyles that support the economic way of life we envision. The articles that follow the family biographical sketch offer many possibilities and ideas.

As for the newsletter team, we have a new member in Kristopher Fleming, who will help Tim Lietzke on the editorial side, especially in theme selection and soliciting articles. Mike West and Ran Smith continue their roles on the production and publication side.

We hope this issue will inspire readers to consider new ways of supporting a more human- and nature-centered economic way of life.


Table of Contents


Introducing the Dorrington/Mollica family

Hello from the Dorrington/Mollica family!

We are happy to write a small portrait of our family for the Monteverde Friends Meeting newsletter.  The Meeting has had a very important role in our lives over the last five years, and we know we are lucky to call this very special community our own.  

In our home, you will find Ed Dorrington, Jennie Mollica, Alia Dorrington, our cat, Manzanita, ten chickens, and currently two tadpoles.  Our extended family includes Jennie’s father in California and Ed’s sister and two brothers who live in various parts of the U.S.  Before coming here, we lived in Oakland, California, where Jennie grew up and Alia was born.  Our life was a big-city life, busy and full, though we knew how to escape to the redwood trees and the coast.

We are glad to also count in our family Richard Trostle, who is Jennie’s cousin once removed.  It was Richard and his parents, John and Sue, who first invited us (just Ed and Jennie at that time) to visit Monteverde, which we did in 2008.  When Alia was three years old, in 2014, we came again for a short visit.  During that stay, we talked with Sue and John for hours about their story, including how they came to Monteverde and settled here.  Also on that trip, in the Meeting house one Sunday, we heard the suggestion that Alia come to the Friends School for kindergarten, and we joked that it sounded like a good plan.  

Over the next two years, we didn’t forget the idea.  We were very fortunate that Alia was able to enter MFS in 2016 and had a wonderful year in Melody’s class.  Ed and Jennie were able to work remotely, enough hours to get by but not too much to prevent us from enjoying being here and getting to know this place and people.  We spent a lot of time in the forest and listening to the crickets at night.  It was an easy decision to stay a second year.  Alia was learning to read in Spanish and English at the same time, while Ed and Jennie took Spanish classes at the Institute.  We started doing more volunteer projects, Jennie teaching English and Ed helping everywhere with technology issues.  We felt a sense of community here like we had nowhere before.

The Meeting played a big part in that feeling of community.  Before, we’d had no family practice of worship or spiritual gathering.  Ed had decided early to leave his parents’ Catholic church, and in Jennie’s upbringing, the closest thing to a faith tradition was the gathering and sharing of art among her parents’ artist friends.  But we never questioned wanting to be at Sunday Meeting, and also at Wednesday Meeting with everyone at the school.  These became essential parts of our experience of being here: the silence, togetherness, sharing, listening, just being.  John and Sue welcomed us to our first Meeting and talked about what it meant to them; very quickly it took on meaning for us and was among the things we were most sorry to leave (along with the insects) when we made the decision to move back to California.

We left here in 2018 when Alia told us she missed her grandfather and her old room and a sense of home.  She was really drawn back to Oakland, and we had learned to trust her wisdom about all sorts of things.  Practically speaking, the move was accomplished smoothly: we returned to the home we’d rented out in Oakland, and Ed and Jennie continued their remote work without much change.  Alia experienced the bigger changes when she entered a large, public charter Montessori school.  And there were other adaptations to living in the city again, spending lots of time on the freeway, traveling distances to see friends and family (who were very busy, so all visits were scheduled), shopping in big stores, and having to go out of our way more to find the trees and butterflies and crickets.  We all missed Monteverde but found what could be appreciated where we were.

We took a short trip back here in January of that year, just to maintain friendships and enjoy some days with the forest.  On that trip we decided to move to Monteverde.  Alia told us to come back and settle down, and so once again, we followed her wisdom.  Thank you, Alia!

Now we are in our second year back here and look forward to years ahead.  We appreciate the Friends School in even more ways than we could have before: the close connections with families and teachers and staff, lessons that introduce academics along with values we care about, the closeness of pre-kinder through high school grades (when we can all be together in person), the happy mixing of Spanish and English, the beautiful buildings and yard.  We’ve missed Wednesday Meeting this year, and returning recently to Sundays in the Meeting house has been heart-warming.  We’re immensely thankful for having lived through this pandemic year surrounded by such goodwill, mutual support, and abundant nature.  

[ table of contents ]


Let’s create a local, circular, doughnut economy in Monteverde!

by Katy Van Dusen

What can we do as individuals, groups, and communities to create a more human- and nature-centered economy?

Let’s be aware of how our economic practices affect people and the planet.

Let’s commit to shifting to a local economy, a circular economy and a doughnut economy.

Let’s celebrate, learn from and support members of our Meeting community who are already taking specific actions.

Let’s support, participate in and grow local, circular and doughnut economic initiatives here in the zone.

Consuming local products and services strengthens community resilience.

When we buy goods and services from outside the zone, financial resources are drained from the community.  In contrast, when we patronize local businesses, those resources continue to circulate within the zone.  

A more diverse local production would make us less dependent on tourism, coffee and dairy farming. When crises like tropical storm Nate or the pandemic hit, more of the products we need might still be available locally.  

And what is a circular economy?  What is a doughnut economy?

To understand what a circular economy is, it helps to understand what a linear economy is:

A Linear Economy

Most of the world operates as a linear economy.  Linear economies generally ignore social and environmental costs and benefits.

In contrast, here is what a circular economy looks like:

A Circular Economy

A doughnut economy is a visual framework for an economy that aims to fulfill the United Nations’ Sustainable Development Goals. It is an idea developed by Kate Raworth that goes even further than the idea of a circular economy. A doughnut economy seeks to find a balance that respects basic social needs and the limits of the planet. A doughnut economy stays in a regenerative zone with a just use of resources.

Here is what a Doughnut Economy looks like:

A Doughnut Economy

For a more in-depth explanation of a Doughnut Economy, I recommend Kate Raworth’s book Doughnut Economics: Seven Ways to Think Like a 21st-Century Economist, website or Ted Talk.

Let’s celebrate, learn from and support members of our Meeting community who are already taking significant actions to create an economy in Monteverde that nurtures both people and the planet:

Food Production and Consumption:

The Stuckeys, Benito Guindon, Tim Sales and Murtha Derr, Aaron Hockman, and Greg Paradise do not use synthetic nitrogen fertilizers on their farms. 

Larry Dosier, Harriet Joslin, Richard LaVal, Richard Trostle and Mel Baker all have organic gardens that have inspired many others in Monteverde to cultivate our own gardens. 

Many meeting members enjoy Benito Guindon’s dairy products and depend on Ryan, Ran and Nicolette Smith for El Camino Gelato.

John Badminton and Pax Amiguetti provide many local and organic products at Whole Foods.

Tim Lietzke, Hazel Guindon, Pam Holschuh, Marie and Kris Fleming eat a vegan diet. 

Transportation and energy use:

Tim Lietzke, Helena Guindon, Tim Curtis, Hazel Guindon, Kenna Manos, Bob Law and Susie Newswanger, Ed Dorrington and Jennie Mollica have chosen not to have a car and walk as their main mode of transport.

The Meeting, the Trostles, the LaVals and others are collaborating with the construction of sidewalks along their land so that people can walk safely or get around on a wheel chair.

Bruce Pack and Judy Witt, Meredith Reynolds, Nancy and Peter Stevick, and Frank and I drive  electric automobiles.

Sarah Dowell and Mel Baker, Margaret Adelman,  Wendy Rockwell and Jim Standley and Frank and I drive electric golf carts. 

Ryan Smith, David King, Maggie Fatovic and Elias Newswanger travel around town on electric bicycles and Mike West and David Guindon ride their self-powered bikes. 

Ran and Nicolette Smith have installed 240 V charging points at both of their pensions in Santa Elena and Samara and have bike racks at their pension in Santa Elena.

Ulises Salazar was enforcing parking lot etiquette in the meeting/school parking lot before the pandemic. This has reduced the need to expand the parking lot to accommodate more internal combustion engine traffic there. 

Carol Evans, Wendy Rockwell and Jim Standley, and Barry and Lesley Laing cook with induction stoves rather than gas.

Sarah Stuckey, Joe and Jean Stuckey, Meredith Reynolds, Frank and I, and surely others have solar panels and/or solar hot water heaters.  Bruce Pack has given lots of technical support for the school solar panels.

Murtha and Tim use a hydro-electric system. 

Waste management and water conservation:

Sarah Dowell has worked hard with other folks on COMIRES to facilitate an increase in recycling in the zone.

Most of us in the meeting community make compost. Many take advantage of the growing municipal composting system led by Justin Welch. Carol Evans, Noelia Solano and Daniel Vargas all have active Takakura compost systems, if you want to learn from them.  If you would like help getting our own compost system going, CORCLIMA has a manual with 16 options.  Ask me!

Lucky Guindon, Wendy and Jim, Meredith and the school have composting toilets.  Ulises has been maintaining the school dry composting toilet system. Steve Abbott, Gabriela McAdam and Anibal Torres continue to improve composting toilet designs that work well here.  CORCLIMA has a manual on how to build one.  Ask me!

Anibal Torres and Gabriela McAdam are helping people conserve and manage water wisely by installing “artificial wetlands” to treat greywater as well as raingardens and other water capture systems.  

Forest conservation:

Martha Campbell, Ricardo Guindon, José Luis Vargas and others work tirelessly to conserve into perpetuity the water resources and biodiversity on Bosque Eterno SA land by serving on that board of directors.

Dev Joslin, Deb Hamilton, the Monteverde Institute team and many others  work hard to plant trees and restore habitat in the zone.   Farther afield, Clara Rowe is leading Restor and  Francis Joyce is getting a PhD in habitat restoration.

Bob Law, Richard LaVal, Wolf Guindon, Joe Stuckey and others founded the Monteverde Conservation League.  Now many of us are members and carry on conserving the largest private reserve in the country. Noelia Solano and Emily Hollenbeck both serve on the board of directors 

Nat Scrimshaw is stimulating rural tourism and conservation in Bellbird Biological Corridor with the Sendero Pacífico. 

Education and libraries: 

Marisela López, Jenny Rowe, Melody Guindon, Risë Hunter, Jackie LaVal, Sue Gabrielson, Pam Holschuh, Daniel Tyx, Laura Nikstad and many other educators are preparing the younger generation to take care of each other and the planet.

For decades Jean Stuckey, Sarah Stuckey, Sarah Dowell, Murtha Derr and the rest of the Library Committee has been making it possible to read without buying new books and leading the cachivache helping us circulate resources to new owners rather than having stuff go unused or sending it to the landfill. 

Wendy Rockwell, Jannelle Wilkins and others on the committee leading the public library in Santa Elena have also created a space for sharing books with the broader community – powered by solar energy.

Mobilizing resources: 

Ellen Cooney gives her time and expertise to ensure that students from families with fewer resources can attend the Monteverde Friends School. 

Tim Curtis, Jannelle Wilkins and others mobilize resources that directly support sustainability and a more fair distribution through the Monteverde Community Fund.

Art:

Hazel Guindon has inspired us with her art to build and live in buildings that do not kill birds.

Sarah Dowell has had public water color exhibitions with thought-provoking questions about the climate crisis.

These are surely more examples that I should have included and may not know about. Many thanks to all of you, those mentioned here and not, for what you are doing to make a more just and regenerative economic system.

New circular and doughnut economic initiatives here that you may want to get involved in:

When the pandemic hit last year, several local organizations united to create the Comisión de Enlace (or Liaison Commission) to respond to the crisis. One of the four sub-commissions was the Circular Economy Commission which Jannelle Wilkins coordinates.  Below are some of the specific initiatives that came out of that commission – and in general.

Bartering:

Circulate resources within the zone without depending on traditional money.

Verdes is Monteverde’s new social currency which allows one to trade one’s skills with other locals.  You can also earn Verdes through sustainable actions, volunteering or paying for them with colones. Here is a video with more information.  Use this link to sign up.  

La Tilichera is a new bartering center located next to the Banco de Costa Rica.  It is run by Monteverde Friends School mothers who are working in exchange for part of their tuition.  It is a great way to keep items circulating in the community rather than being stashed in someone’s closet  or drawer.  You can trade items, pay with Verdes, receive Verdes or just make a donation if you are clearing stuff out.  Donations are needed! It is open from 10 am to 6 pm Monday through Saturday.  La Tili  hopes to start upcycling (creatively reusing) other used stuff soon.  Talk to Shannon Smith or myself if you want to get involved.

Buy locally:  You can help our local economy stay resilient by buying local sustainable products. 

The Monteverde Institute keeps this virtual guide to local producers up to date.  Here is a pdf version.  And this interactive map shows you where the businesses are.

Hecho en Monteverde is a consortium of 33 local businesses that are focused on creative and regenerative practices, conservation and sustainability with a seal that proves their quality and orgin in Monteverde. For more information contact Daniel Vargas, Noé Vargas or Jenny Peña. 

Econexiones is a new locally run business through which you can buy products from this region and elsewhere in Costa Rica.  You can find their list of products here every Monday. Order by Tuesday at 5 pm for products from outside the zone and by Wednesday at 5 pm for products  from the zone. On Thursday, either pick up your order or have it delivered to your home.

Building Community:  Resilience depends on strong communities where we support each another.

The Cerro Plano Community Garden is transforming the bull ring in Cerro Plano into a space for more than 30 families to grow food and a green community gathering place. If you know a Cerro Plano resident who would like to participate or if you would like to help in some way, please contact Paula Vargas at 8371-5467.

Planting Sustainability is a program of the Monteverde Institute providing temporary work on sustainability projects to local unemployed people.

The Food Bank continues to receive donations.  Food items can be taken to La Tilichera.  Cash can be donated to the Community Fund. 

Two public art projects are beautifying our spaces, lifting spirits, nurturing community and inspiring action: Resilienza has been providing new chalk art on the Monteverde Centro chalk board every week since the pandemic started.  Monteverde Resiliente, (a joint project between CORCLIMA and Costa Rica en la Pared) is painting murals and mosaics in Santa Elena and Cerro Plano.

Active Mobility: Stay healthy and reduce emissions and traffic congestion by walking or biking – or supporting others that do.

Bicionarios Monteverde is a movement to support safe biking as a form of transportation.  If you are driving, please leave at least 1.5 meters between you and cyclists and encourage others to do so by putting a bumper sticker on your car or sponsoring the installation of a sign. Contact me for details.

To continue to install sidewalks that are safe and accessible to all, help is needed! For the recent sidewalk installations, the municipality and CORCLIMA have been doing most the work.  Soon we will run out of cement.  Please talk with me or Anibal Torres if you would like to help buy more cement.

How can we diversify the economy, creating businesses that nurture a local, circular, doughnut economy?

The pandemic made it clear how dependent our economy is on tourism – 85% of the population was under-employed or un-employed at the beginning of the pandemic.

What ideas do you have for new businesses that don’t depend on tourism?  Some ideas for products that I would love to see made here:  

  • cloth diaper/diaper wraps
  • mushrooms 
  • permeable slabs for sidewalks made from recycled materials
  • ready-made composting systems, especially Takakura or tumbler systems
  • ready-to-install composting toilet systems 
  • little roofs to protect exterior 240V outlets to supply the Ruta Eléctrica.

Do you know anyone interested or do you want to help make new businesses happen?  

If you would like to get more involved in climate action in the zone, check out the CORCLIMA website and get in touch with me (katyvandu@gmail.com).

Thank you, each of you, for whatever you are doing to make our economy one that nurtures people and the planet!

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Verdes:  A Social Currency to Increase Economic Resilience

by Kelly Lange

The Monteverde region is no stranger to natural disasters, but the global pandemic brought new challenges to the area not seen before, primarily in the form of unemployment and economic insecurity. With unemployment reaching as high as 80%, food and economic insecurity arrived in the area, and the much-needed tourists stopped coming with the closure of airports around the world and lockdowns in many countries.

After Tropical Storm Nate left its mark on the area the need to diversify the economy was identified as a top priority, and although some progress had been made, the stark reality of our over-reliance on tourism was never more apparent than in 2020. However the incredible organization and interest in community participation here in Monteverde helped form Enlace – a consortium of groups and organizations in the area – who began to mobilize and distribute food baskets quickly, while also addressing other issues, not the least of which was the initiative toward a more Circular Economy for the Monteverde region.

As a part of the efforts toward a Circular Economy, various types of Alternative Economies have been explored and some of them implemented, including the Verdes – an online, digital currency based on blockchain technology. The Verdes are Monteverde´s very own local currency – created here, in circulation here, and designed to provide resilience to the existing economy, regardless of what is happening outside of the region.

Now if you are asking ¨What is a digital currency? And why do we need one here when we already have colones?¨, you are not alone! But first, let´s explore the idea of local currencies.

A local currency is nothing more than an agreement among neighbors within a community that X has value. From the Mayans using cacao beans for trade, to coffee plantations here in Costa Rica using tokens with the name of the family who owned the farm on them for buying goods in the local pulperia, local currencies are about as old as organized civilizations themselves. They are a way for people to place value on items so that they can be more easily traded among many people. The Verdes work in this same way.

If you think of it as barter or trade, then instead of it just being between two people trading empanadas for elotes, for example, anyone has the ability to sell their product or service for an amount that seems fair, and then can use the Verdes earned to trade for any other product or service available in the Verdes Community. By having a separate form of payment available in addition to colones, each member expands their own resilience through the ability to save more colones and use the Verdes to purchase needed items such as food and clothing.

The Verdes themselves have a 1:1 value to colones, thereby making it easy to set a price and make a trade, although they cannot be converted into colones. Furthermore, their circulation is restricted to the Monteverde region, ensuring that the economy continues to move even when the tourists are not here.

As previously mentioned, the Verdes are a digital currency and operates on a web application created by a Costa Rican owned company called Cambiatus. Once you are registered, you are rewarded with 3000 Verdes to get started and can start browsing through the store immediately. To earn more Verdes, in addition to selling your own locally produced products and services in the online Store, you can also take a number of community-minded actions such as Volunteer work with any organization in the community, or by taking environmentally sustainable actions such as walking to work, having a home composting system, using an electric vehicle, or installing an induction cooktop, among many other examples. Very soon we also want to reward those who attend workshops and classes offered throughout the community.

The Verdes Community launched in mid-January, and within three (3) weeks we already had over 1000 people registered on the platform. As of the publication of this newsletter, we have nearly 1500 people registered – more than 20% of the population! On Saturday, March 6, we held our first official Día de Los Verdes in RioChante, and virtually all of the products available were sold (for 100% Verdes), and sold quickly! All of the participants were excited about the opportunity and were asking when we would be having another — we hope to have our next Día de Los Verdes on Saturday, March 20, from 10am – 1pm.

For the moment, the Verdes are only available through the web application, although we are very aware and are working on ways in which to include everyone in the region in the Verdes Community by providing opportunities to trade in Verdes to those less technologically inclined.

You can find out more information and find a link to join the Verdes Community by visiting our website (still under construction, but updated often!) at www.verdes.earth and by viewing some informational videos on the ¨Verdes en Monteverde¨ YouTube channel, or accessing it via this link: https://youtu.be/qRphrJpdrwE.

For additional questions, you may also write to us at verdesmtv@gmail.com.

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The Fifteen-Minute City

by Wendy Rockwell

As soon as the land of any country has all become private property, the landlords, like all other men, love to reap where they never sowed, and demand a rent even for it’s natural produce.

Adam Smith, 1776

What can we do as individuals, groups, and communities to create a more human and nature-centered economic way of life?

The present economic structure is built by and for a few which enables them to syphon off the natural resource wealth. Presently the rich are rich not by their own efforts but by harvesting what they have not sown.

A political system that allows individuals to pocket community produced land values will be plagued by land speculation which leads to the inevitable ill distribution of wealth, inflation, unemployment, bust and boom economic cycles, much of the population in poverty with needs unmet, and a wealthy minority that imposes dictatorial powers to further their economic power and privilege.

When folks cannot afford to live close to their work, they must daily commute long distances. This is a time consumer, reducing the quality of life, but it is also a primary contributor to our changing climate. For this there is a solution: better use of the land.

Land is a gift to all. Therefore our relation to land is both economic and ethical. Land is not to be plundered, but to be used for the common good. People that feel a connection to the earth will also take care of it. All generations should have the same opportunity to enjoy the natural wealth.

If our cities or towns were structured so that most of our needs could be met within fifteen minutes of our homes, this need for transportation would be practically eliminated.

We could adopt a system of social development that captures land values that would pay for necessary services, that include breathable air, drinkable water, commonly-owned land, healthcare, security, transit, power, communications, financial services, education, recreation for the advantage of everyone.

We cannot all have a tennis court, a swimming pool, etc. of our own but we can have this and much more if we share. We need to return to the commons where the community provides for public spaces so our individual requirements of space can be comfortably reduced.

The value of the land is produced by the community. If there is no population and no infrastructure to support that population then the land will have no value. The land value is produced by the community, and therefore belongs to the community. If this value is recovered by the community for investments back into the community, it eliminates the need to impose tax burdens on production.

Connectedness, appreciation and usefulness are the threads that weave a community together. These must be supported by an economic structure that promotes them. They cannot thrive if the economic structure promotes continual growth, favoring corporations and profits over people, subsidizing pollution and environmental destruction.

Appreciation for the small things in life is what makes us happy not continued consumerism. What I have discovered as I age is that my possessions seem more and more a burden, not a joy.

Our work, our contribution to the community is of vital importance, we must feel useful to others. People should be valued for what they contribute to the greater good, not for what they possess.

I have always thought that our need to accumulate possessions was based on our fear of poverty. A society that can and will take care of its own would greatly reduce this fear enabling people to be happier with less, freeing them to participate in activities that bring happiness like sharing and serving others.

There is much that a community can do on its own, Monteverde is an example of a community that has reinforced the concepts of consensual decision-making processes, conservation and appreciation of the environment, and a high commitment to quality education.

But the changes that are needed at the moment require participation of not only a broader segment of the zone but also involvement with the political structure.

How do we move from where we are to where we want to be? Are we willing to take on the responsibilities of democracy, not only voting every two years but actually taking time to know what decisions our local government is making? Are we willing to understand the budget of our local government and participate in its construction?

Are we too invested in the present system to want to make fundamental changes?

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Seeds | Semillas #12 Dec-2020

Making Connections

[ en Español ]

In this issue: The theme of this issue of Seeds is “making connections”. Given the often extreme polarization in the U.S. and in other countries, this is a subject worthy of deeper reflection. Moreover, the restrictions that the Covid-19 pandemic has placed on our lives have made it necessary for us to find new ways of connecting with one another and thereby overcoming, to some extent at least, any sense of isolation. At the same time, the pandemic has opened new possibilities of connecting with our inner selves, with Spirit, and with the beauty of the natural world. Our intention is to include one biographical sketch in each issue, starting with the present issue. We hope these articles will speak to your hearts and minds this Christmas season.

Table of Contents


Introducing Meredith and Daelyn Reynolds

by Meredith

“I’m a Quaker, Buddhist chicken farmer” was, for many years, my stock response when asked to describe myself. A dedicated homesteader, I converted my entire yard to edible landscaping. ‘Fat Squirrel Farms’ was home to blackcap, red, and golden raspberries; blackberries, plums, figs, Nanking cherries, serviceberries, elderberries, strawberries, blueberries, goumi berries, pineapple, ground cherries, sunchokes and asparagus, not to mention a plethora of herbs. I cultivated Oyster and Shitake mushrooms on logs and tried my hand at beekeeping. I intensively planted vegetables year-round, mostly greens and peas in the fall and winter, but upwards of 70 tomato plants in the summer, along with lemon cucumbers, sweet potatoes, bell peppers, corn, beans, eggplant, and zucchini.

I made everything I feasibly could (yogurt, cheese, bread, soap, laundry detergent, candles, lamp shades, furniture) and had a couple of flocks of hens. I often felt happiest and most connected to God when digging in the dirt or creating something functional with my hands. My communities centered around the Atlanta Friends Meeting, the Centers for Disease Control and Prevention, where I began working in 1999 as part of the US Public Health Service, and my neighborhood. Most Friday nights I could be found at the Clarkston Community Center for contra dancing with a group who had been meeting weekly in the Atlanta area for over 40 years.

Everything changed when I decided to pursue motherhood. Within a year, my self-description became ‘I’m Daelyn’s mom.’ I jettisoned my beloved homestead, without so much as a backward glance, for a 900 square-foot condo with a few pots of herbs that abutted a beautiful city park and was walking distance to both Daelyn’s Spanish-immersion child care center and the Atlanta Friend’s Meeting.

Years before Daelyn was born, I knew I would retire from the US Public Health Service just as soon as I was eligible (June 30, 2019). I wasn’t sure what I would move to, but I knew working in an office at a computer didn’t really suit me, not really, no matter how passionate I felt about what I was working toward (improved health among young children through better nutrition, physical activity, and reduced screen time).

I’ll never forget the day Monteverde dropped into my lap. It was a Saturday afternoon in late fall. Daelyn was about eight months old. I had invited my friends from the Atlanta Quaker Meeting, Laura and Hannah and their months old triplets, over for a lunch of lamb ribs with injera. It was my first attempt at Ethiopian cuisine. During the meal, Laura, whose parents had worked as teachers at the Monteverde Friends School back in the 70’s, shared her dream of spending a year in Monteverde so their kids could attend the MFS and become proficient in Spanish. ‘You should come with us!’ she exclaimed. It was as if the skies parted and the angels sang. I knew immediately that was what I would do, except I would make the move permanently.

I had only been to Costa Rica once before, to teach a 2-week intensive Reproductive Health Epidemiology class to Masters level students at the UCR in San Jose. I had stayed an extra week for vacation to the Osa Peninsula, where a scuba diving incident nearly killed me, but had never been up to Monteverde. The thought of international travel as a single mom with a young child was daunting. But I had to visit. I mean, who up and moves to a new community without first visiting to verify? Daelyn had just turned 3 years old when we made our first trip. By then I was sure that resettling to Monteverde upon retirement was my best option. We had a delightful time with Siria and Alvaro, a homestay arranged through the MFS, and I returned fully committed to my plan.

It was an easy decision. I wanted to be in a smaller, close-knit Quaker community with a Quaker school. Though I loved the Atlanta Friends Meeting, from day 1 it felt too big. I was completely over living in a large city with horrendous traffic. I was disillusioned with the US public education system, horrified by the ubiquitous screen time and consumer culture and tired of feeling like every time I turned around someone was trying to feed my child sugar and fake, food-like substances. Though I had spent years working to improve the environment for young children in the US so that they might have a chance at being healthy and be spared preventable, chronic diseases, on the whole, the US didn’t feel like a healthy enough place in which to raise my child. And that was before Trump was elected president. I longed to get back to nature and was nostalgic for my rural upbringing in Michigan. I wanted Daelyn to be able to free-range and was committed to raising her to be bilingual, in part out of respect for her Spanish heritage.

All in all, it’s been a great move. We’ve had our share of tough times, like when I had a fever for 13 days straight the first month we were here and mostly couldn’t get out of bed and didn’t really know who to ask for help. But, overall, prior to COVID-19, I felt ridiculously happy with our new life in Monteverde. I
was thrilled to be able to reconnect to nature on a daily basis, to have our daily schedule simplified, to be able to focus on healthy eating and physical activity and becoming involved in the Quaker and wider community by joining the RE committee and teaching English at the MVI.

It often feels like COVID-19 set us back in terms of building and strengthening our connections in our new community. And it definitely has in some ways. But it’s also afforded us unexpected opportunities for strengthening connections. Spending time with others, while much less common, is treasured that much more fully and never taken for granted. I’m beyond grateful to be here. There’s no other place I’d rather be. I look forward to deepening our connections here.


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Connection

by Anonymous

Every crisis in my life has been about connection.

Connection seems to be the biggest need in my life and the one that brings the most satisfaction and the most pain.

When my mother had Alzheimer’s it challenged my understanding of relationships. There was gut wrenching pain, the private times when I cried until there were no more tears. There was the time that she told me that the girl was crying because she felt alone. I realized that the girl was me. She didn´t recognize me as her daughter but she understood my feelings. It was a matter of emotional survival to search for the sweetness and the lighter moments. There was this reaching for the mom that I knew but could only glimpse in brief moments that meant the entire world to me in that moment. If she couldn´t remember our history, then what was left? If she could´t remember who I was then, did we have a relationship? I had to wait for those special moments when she did recognize me. When I asked her if she knew who I was and she responded with, ¨my best friend¨, it was a joyful moment for me. A friend is a choice and a best friend is the most treasured. When she thought that I was someone else and talked to me about me, it was then that I realized how much she treasured her memories of me. While she no longer recognized me, the feelings of love and connection between us still remained. When my mother left the physical plane, over time I understood that her love for me and my connection with her had not died, it was endless and undying.

I had the same feeling of my son’s disappearing before me and my desperately reaching out to connect. I did´t understand initially that he was suffering from addiction. What I did feel deeply was the disconnect from the once close relationship that we had. As the addiction accelerated, it became clear what was going on. There was no more confusion about adolescent rebellion or possible mental illness. It was clear. I could either let it run it´s course (insanity, prison or death), complain about it, or fully immerse myself and hopefully him in recovery. I chose to make my life completely about recovery. He was a little less willing but went along for the ride. I began to measure my words to speak very little and, when I did, to speak to his spirit. No matter how chaotic his behavior was I could find something good and speak to that. I suppose that I was searching for the spirit through the haze of addiction and reminding him over and over again of his essence. Every glimpse that I saw of his spirit I spoke to it. We began our separate journeys through the twelve steps of Alcoholics Anonymous and Al Anon. We read books, went to meetings, went to counseling, watched movies about it. I had completely lost myself in finding help for him and supporting him in his recovery. My drug of choice was helping and supporting his recovery. His drugs of choice were drugs. But both were truly about the disconnect from self, looking outwards for fulfillment rather than within. Rather than through finding peace within during the chaos, I believed that if the outside circumstances were okay I would be okay. He went to treatment and immersed himself in recovery. It was a slower process for me to reconnect with myself, to take care of myself, to remember what I enjoyed, to find my voice, to allow myself and others to be emotionally vulnerable, to set boundaries, to simply listen deeply and compassionately, to dive deeper into my spirituality.

These things that were so painful in my life were the things that were the most transforming. There is always a lesson and blessing if I can just trust and persist and do the work. It was as if I could only transcend from a place of deep pain and disconnect, a place of feeling forgotten and unknown and rejected. I had to sit with the pain and allow it to speak to me and then soften and dissipate. Out of this grew a different understanding of life and how to move through it and allow it to move through me. I had been looking for acceptance outside of myself when really all along that place was within. It was as if I was willing to continue searching until it was so painful that I had to make a paradigm shift. This thing that was my worst nightmare suffered in my waking hours became a pathway to higher consciousness. This thing that broke my heart wide open led the way to truly connect with this thing that I longed for: my essence and to deeply connect with that in others.


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Tribute to Paul Smith

by Tim Lietzke

Almost everyone who knew Paul knew of his journey from dairy farmer to artist, musician, and environmental advocate. For him color and form were one medium of emotional expression, of reflecting the beauty that he saw in life. And so he painted what interested him and invited a close look, scenes from Monteverde and distant places he had been. In the months before his passing, it was in creating mosaics, however, that he most passionately labored. Now his mosaics adorn various buildings in the local area. Over the years he crafted a number of musical instruments which he also played. He diligently practiced to perfect his playing of Bach Suites for cello, in particular, and readily sought out opportunities to perform, not for money but simply to bring a little cheer. I think music spoke to his soul more than words could do. Deeply disturbed and challenged by our present climate crisis he solarized his home and had an electric bike and two electric/solar-powered golf carts that served for transportation. He loved to give rides, a free taxi service, as he characterized it. Much more could be said about his life, but I only came to know him in his later years, and so it is from our personal relationship that I want to express something of his character and impact on me.

Paul was a good friend. I can say that, first of all, because his was an openness of spirit that made it easy for us to connect. Several shared activities, especially, served to foster and nurture our friendship. The first was his teaching me to play the cello. One Sunday during announcements after our Quaker worship, he had offered the loan of a cello he had to anyone who wanted to play or learn to play it. I thought about it and decided to give it a try since I loved classical music and was not at that time playing either of the instruments I had learned in my youth, the piano and the organ. Paul was a patient teacher and not at all intimidating since he readily acknowledged his amateur status and pointed out improvements he wanted to make in his own playing. Our times together went beyond simply playing the cello, however. We also talked about personal matters and issues of social and environmental justice.

At some point Paul voiced his desire to write and publish his memoirs/biography, of which he had something of a draft already. I encouraged  him to work on it and offered to edit it. I could see, though, that this was not going to be simply a matter of taking a manuscript home and working on it at my leisure. Instead, we ended up spending two or three sessions a week for several months, working through it together, page by page, probably an hour a page, reshaping the story, discovering unthought of interesting details, and drawing out the emotional and spiritual dimensions. Paul did this latter through art and music; words did not come easily. That whole experience of working on his book deepened our respect and love for each other and enabled us to discuss matters we rarely discussed with others.

 Once I expressed my own loneliness and asked him if I could build a little living space off the corner of his house somewhere if my own situation became too unbearable. Without giving it a second thought, he said that I didn’t need to do that, that I could have the room next to the entrance, which at that point was serving as a storage space. That was the way Paul was, often acting without calculation or premeditation, spontaneously offering what he could in the face of a need.  

This way of deciding matters played itself out in his own lifestyle as well. Two or three years ago he saw a video that impressed upon him the harm to the human body inflicted by an animal-based diet. He abruptly quit the latter and became a vegan overnight. My journey to veganism  thirty years prior had been more tentative. While I stopped eating animal flesh just about as quickly as Paul, it was years before I took the additional step of becoming a vegan, and then only on a trial basis for a month, after which I have never given a thought to going back. That an 80-year-old man could make that change so easily was testimony to the power of the will to overcome the power of habit and the taste buds.  

Paul’s pain at the slow progress this community was making in converting to solar energy production and electric vehicle use was so great that he became inhibited from talking about it with the not-yet converted for fear of becoming so upset that he would not be civil. We talked about that any number of times. In the end, though, I think he was at peace simply letting his life speak. Paul’s life has spoken in many ways and has sown many seeds in my own life and in the lives of many in this community and further afield. We can be thankful for the testimony of his life to creativity, beauty, and devotion to the vibrant earth community that sustains us.

I will miss him.


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Seeds | Semillas #12 Dic-2020

Hacer Conexiones

[ in English ]

En este edición de “semillas”: El tema de esta edición de “Semillas” es “hacer conexiones”. Dada la polarización a menudo extrema en los Estados Unidos y en otros países, este es un tema digno de una reflexión más profunda. Además, las restricciones que la pandemia de Covid-19 ha impuesto a nuestras vidas han hecho necesario que encontremos nuevas formas de conectarnos unos con otros y así superar, al menos en cierta medida, cualquier sensación de aislamiento. Al mismo tiempo, la pandemia ha abierto nuevas posibilidades de conexión con nuestro ser interior, con el Espíritu y con la belleza del mundo natural. Nuestra intención es incluir un esbozo biográfico en cada edición, comenzando por el presente. Esperamos que estos artículos les hablen a sus corazones y mentes en esta temporada navideña.

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Presentando a Meredith y Daelyn Reynolds

por Meredith

‘Soy una cuáquera, budista granjera de pollos’ fue, durante muchos años, mi respuesta habitual cuando se me pidía que me describiera a mí mismo. Una granjera dedicada, convertí todo mi jardín en jardinería comestible. ‘Fat Squirrel Farms’ albergaba frambuesas de curruca, moras rojas y doradas, ciruelas, higos, cerezas Nanking, bayas de saúco, fresas, arándanos, bayas de goumi, cerezas de piña, churrascos y espárragos, sin mencionar una gran cantidad de hierbas. Cultivé hongos ostra y shiitake en troncos y probé la apicultura. Planté verduras de forma intensiva durante todo el año, principalmente verduras y guisantes en otoño e invierno, pero más de 70 plantas de tomate en el verano, junto con pepinos limón, batatas, pimientos morrones, maíz, frijoles, berenjenas y calabacines.

Hice todo lo que pude (yogur, queso, pan, jabón, detergente para ropa, velas, pantallas de lámparas, muebles) y tuve un par de bandadas de gallinas. A menudo me sentía más feliz y más conectado con Dios cuando cavaba en la tierra o creaba algo funcional con mis manos. Mis comunidades se centraban en el Encuentro de Amigos de Atlanta, con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, donde comencé a trabajar en 1999 como parte del Servicio de Salud Pública de EE. UU., y en mi vecindario. La mayoría de los viernes por la noche podía encontrarme en el Centro Comunitario de Clarkston bailando ‘contra’ con un grupo que se había estado reuniendo semanalmente en el área de Atlanta durante más de 40 años.

Todo cambió cuando decidí dedicarme a la maternidad. En un año, mi autodescripción se convirtió en ‘Soy la madre de Daelyn’. Dejé mi amada casa, sin siquiera mirar atrás, por un condominio de 100 metros cuadrados con algunas macetas de hierbas que colindaba con un hermoso parque de la ciudad y a poca distancia del centro de cuido infantil de Daelyn de inmersión en español y de Atlanta Friend’s Meeting.

Años antes de que naciera Daelyn, sabía que me retiraría del Servicio de Salud Pública de EE. UU. tan pronto como fuera elegible (30 de junio de 2019). No estaba seguro de a qué me mudaría, pero sabía que trabajar en una oficina en una computadora realmente no me convenía, no realmente, sin importar cuán apasionada me sintiera por lo que estaba trabajando para lograr (mejorar la salud de los niños pequeños a través de una mejor nutrición, actividad física y tiempo de pantalla reducido).

Nunca olvidaré el día en que Monteverde cayó en mi regazo. Era un sábado por la tarde a finales de otoño, Daelyn tenía unos ocho meses. Había invitado a mis amigos de Atlanta Quaker Meeting, Laura y Hannah y sus trillizos de meses, a almorzar costillas de cordero con injera. Fue mi primer intento a la cocina etíope. Durante la comida, Laura, cuyos padres habían trabajado como maestros en la Escuela de los Amigos de Monteverde en los años 70, compartió su sueño de pasar un año en Monteverde para que sus hijos pudieran asistir al MFS y dominar el español. -¡Deberías venir con nosotros!-, Exclamó. Fue como si los cielos se abrieran y los ángeles cantaran. Supe de inmediato que eso era lo que haría, excepto que haría el cambio de forma permanente.

Solo había estado en Costa Rica una vez antes, para impartir una clase intensiva de epidemiología de salud reproductiva de 2 semanas a estudiantes de maestría en la UCR en San José. Me había quedado una semana más de vacaciones en la Península de Osa, donde un incidente de buceo casi me mata, pero nunca había estado a la altura de Monteverde. La idea de viajar internacionalmente como una madre soltera con un niño pequeño era abrumadora. Pero tenía que visitar. Quiero decir, ¿quién se instala y se muda a una nueva comunidad sin visitar primero para verificar? Daelyn acababa de cumplir 3 años cuando hicimos nuestro primer viaje. Para entonces estaba seguro de que reubicarme en Monteverde luego de la jubilación era mi mejor opción. Lo pasamos muy bien con Siria y Alvaro, una estadía organizada por el MFS, y regresé completamente comprometida con mi plan.

Fue una decisión fácil. Quería estar en una comunidad cuáquera más pequeña y unida con una escuela cuáquera. Aunque me encantó la reunión de amigos de Atlanta, desde el primer día me pareció demasiado grande. Estaba completamente harta de vivir en una ciudad grande con tráfico atroz. Estaba desilusionado con el sistema de educación pública de EE. UU., horrorizada por el ubicuo tiempo frente a las pantallas y la cultura del consumidor, y cansada de sentir que cada vez que me daba la vuelta alguien estaba tratando de alimentar a mi hijo con azúcar y sustancias falsas imitación de alimento. Aunque había pasado años trabajando para mejorar el medio ambiente de los niños pequeños en los EE. UU. para que pudieran tener la oportunidad de estar saludables y evitar enfermedades crónicas prevenibles, en general, EE. UU. no se sentía como un lugar lo suficientemente saludable en el que criar a mi niño. Y eso fue antes de que Trump fuera elegido presidente. Quería volver a la naturaleza y sentía nostalgia por mi educación rural en Michigan. Quería que Daelyn pudiera movilizarse libremente y estaba comprometida a criarlo para que fuera bilingüe, en parte por respeto a su herencia española.

Considerándolo todo, ha sido un gran cambio. Hemos tenido nuestros momentos difíciles, como cuando tuve fiebre durante 13 días seguidos durante el primer mes que estuvimos aquí y la mayoría de las veces no podía levantarme de la cama y realmente no sabía a quién pedir ayuda. Pero, en general, antes del COVID-19, me sentía ridículamente feliz con nuestra nueva vida en Monteverde. Me encantó poder volver a conectarme con la naturaleza a diario, simplificar nuestro horario diario, poder concentrarme en una alimentación saludable y actividad física y participar en la comunidad cuáquera y en general al unirme al comité de RE y enseñar inglés en el MVI.

A menudo parece que COVID-19 nos hizo retroceder en términos de construir y fortalecer nuestras conexiones en nuestra nueva comunidad. Y definitivamente lo ha hecho de alguna manera. Pero también nos brindó oportunidades inesperadas para fortalecer las conexiones. Pasar tiempo con los demás, aunque es mucho menos común, es un tesoro mucho más completo y nunca se da por sentado. Estoy más que agradecida de estar aquí. No hay otro lugar en el que prefiera estar. Espero profundizar nuestras conexiones aquí.


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Conexión

por Anónimo

Cada crisis de mi vida ha sido acerca de conexión.

La conexión parece ser la mayor necesidad de mi vida y la que me da más satisfacción y más dolor.

Cuando mi madre tenía Alzheimer, desafió mi comprensión de las relaciones. Hubo un dolor desgarrador, momentos privados en los que lloré hasta que no hubo más lágrimas. Una vez  me dijo que la niña lloraba porque se sentía sola. Me di cuenta de que la niña era yo. No me reconocía como su hija, pero entendía mis sentimientos. Era una cuestión de supervivencia emocional, buscar la dulzura y los momentos más ligeros. Hice un esfuerzo por alcanzar a la madre que conocía, pero solo pude vislumbrar  breves momentos que significaron el mundo entero para mí en ese momento. Si no recordaba nuestra historia, ¿qué quedaba? Si no podía recordar quién era yo entonces, ¿teníamos una relación? Tuve que esperar esos momentos especiales cuando ella me reconoció. Cuando le pregunté si sabía quién era yo y respondió con “mi mejor amiga”, fue un momento de alegría para mí. Un amigo es una elección y un mejor amigo es el más preciado. Cuando pensó que yo era otra persona y me habló de mí, fue entonces cuando me di cuenta de cuánto atesoraba sus recuerdos de mí. Si bien ella ya no me reconoció, los sentimientos de amor y conexión entre nosotros aún permanecían. Cuando mi madre dejó el plano físico, con el tiempo comprendí que su amor por mí y mi conexión con ella no había muerto, era interminable e inmortal.

Tuve la misma sensación de que mi hijo desaparecía ante mí y de que yo intentara desesperadamente conectarme. Al principio no entendí que sufría de adicción. Lo que sí sentí profundamente fue la desconexión de la relación una vez cercana que tuvimos. A medida que la adicción se aceleró, quedó claro lo que estaba pasando. No hubo más confusión sobre la rebelión adolescente o la posible enfermedad mental. Estaba claro. Podría dejar que siga su curso (locura, prisión o muerte), quejarme de ello o sumergirme por completo y, con suerte, a él en recuperación. Elegí hacer mi vida completamente sobre la recuperación. Estaba un poco menos dispuesto, pero siguió adelante. Empecé a medir mis palabras para hablar muy poco y, cuando lo hacía, para hablarle a su espíritu. No importa cuán caótico fuera su comportamiento, podía encontrar algo bueno y hablar sobre eso. Supongo que buscaba el espíritu a través de la bruma de la adicción y le recordaba una y otra vez su esencia. Cada atisbo que vi de su espíritu le hablé. Comenzamos nuestros viajes separados a través de los doce pasos de Alcohólicos Anónimos y Al Anon. Leíamos libros, íbamos a reuniones, asistíamos a consejería, veíamos películas sobre el tema. Me había perdido por completo buscando ayuda para él y apoyándolo en su recuperación. Mi droga preferida fue ayudar y apoyar su recuperación. Sus drogas preferidas eran las drogas. Pero ambos estaban realmente relacionados con la desconexión de uno mismo, mirando hacia afuera en busca de satisfacción en lugar de hacia adentro. En lugar de encontrar la paz interior, durante el caos, creía que si las circunstancias exteriores estaban bien, yo estaría bien. Fue a tratamiento y se sumergió en la recuperación. Fue un proceso más lento para mí reconectarme conmigo mismo, cuidarme, recordar lo que disfrutaba, encontrar mi voz, permitirme a mí mismo y a los demás ser emocionalmente vulnerable, establecer límites, simplemente escuchar profunda y compasivamente para sumergirme más profundamente en mi espiritualidad.

Estas cosas que fueron tan dolorosas en mi vida fueron las que fueron más transformadoras. Siempre hay una lección y una bendición si puedo confiar, perseverar y hacer el trabajo. Era como si solo pudiera trascender de un lugar de profundo dolor y desconexión, un lugar de sentimiento olvidado, desconocido y rechazado. Tuve que sentarme con el dolor y dejar que me hablara y luego suavizarme y disipar. De esto surgió una comprensión diferente de la vida y cómo atravesarla y permitir que se moviera a través de mí. Había estado buscando aceptación fuera de mí cuando en realidad ese lugar estaba dentro. Era como si estuviera dispuesto a seguir buscando hasta que fuera tan doloroso que tuviera que hacer un cambio de paradigma. Esta cosa que fue mi peor pesadilla sufrida en mis horas de vigilia se convirtió en un camino hacia una conciencia superior. Esto que abrió mi corazón de par en par abrió el camino para conectarse verdaderamente con lo que anhelaba: mi esencia y conectarse profundamente con eso en los demás.


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Homenaje a Paul Smith

por Tim Lietzke

Casi todos los que conocieron a Paul conocían su trayectoria de productor lechero a artista, músico y defensor del medio ambiente. Para él, el color y la forma eran un medio de expresión emocional, de reflejar la belleza que veía en la vida. Y así pintó lo que le interesaba e invitaba a mirar de cerca, escenas de Monteverde y lugares lejanos donde había estado. En los meses previos a su fallecimiento, fue en la creación de mosaicos, sin embargo, donde trabajó con más pasión. Ahora sus mosaicos adornan varios edificios de la zona. A lo largo de los años, creó una serie de instrumentos musicales que también tocó. Practicó diligentemente para perfeccionar su interpretación de Bach Suites para violonchelo, en particular, y buscó oportunidades para ejecutar, no por dinero sino simplemente para traer un poco de alegría. Creo que la música le habló más a su alma que las palabras. Profundamente perturbado y desafiado por nuestra actual crisis climática, solarizó su casa y tenía una bicicleta eléctrica y dos carritos de golf eléctricos / solares que servían de transporte. Le encantaba dar paseos, un servicio de taxi gratuito, como él lo caracterizaba. Se podría decir mucho más sobre su vida, pero solo llegué a conocerlo en sus últimos años, por lo que es de nuestra relación personal que quiero expresar algo de su carácter e impacto en mí.

Paul era un buen amigo. Puedo decir eso, en primer lugar, porque la suya fue una apertura de espíritu que nos facilitó la conexión. Varias actividades compartidas, especialmente, sirvieron para fomentar y nutrir nuestra amistad. El primero fue el que me enseñó a tocar el violonchelo. Un domingo, durante los anuncios después de nuestra adoración cuáquera, ofreció el préstamo de un violonchelo que tenía a cualquiera que quisiera tocarlo o aprender a tocarlo. Lo pensé y decidí probarlo ya que me encantaba la música clásica y no tocaba en ese momento ninguno de los instrumentos que había aprendido en mi juventud, el piano y el órgano. Paul era un profesor paciente y no me intimidaba en absoluto, ya que reconoció su condición de aficionado y señaló las mejoras que quería hacer en su propia interpretación. Sin embargo, nuestro tiempo juntos fue más allá de simplemente tocar el violonchelo. También hablamos de asuntos personales y de justicia social y ambiental.

En algún momento, Paul expresó su deseo de escribir y publicar sus memorias / biografía, de las que ya tenía un borrador. Lo animé a trabajar en él y me ofrecí a editarlo. Sin embargo, pude ver que esto no iba a ser simplemente una cuestión de llevarme un manuscrito a casa y trabajar en él en mi tiempo libre. En cambio, terminamos pasando dos o tres sesiones a la semana durante varios meses, trabajando juntos, página por página, probablemente una hora por página, remodelando la historia, descubriendo detalles interesantes y no pensados antes y extrayendo las dimensiones emocionales y espirituales. Paul hizo esto último a través del arte y de la música; las palabras no salieron fácilmente. Toda esa experiencia de trabajar en su libro profundizó nuestro respeto y amor mutuos y nos permitió discutir asuntos que rara vez discutimos con otros.

Una vez le expresé mi propia soledad y le pregunté si podía construir un pequeño espacio habitable en la esquina de su casa en algún lugar si mi propia situación se volvía demasiado insoportable. Sin pensarlo dos veces, dijo que no necesitaba hacer eso, que podía tener la habitación al lado de la entrada, que en ese momento servía como espacio de almacenamiento. Así era Paul, a menudo actuando sin cálculos ni premeditación, ofreciendo espontáneamente lo que podía ante una necesidad.

Esta forma de decidir las cosas también se reflejaba en su propio estilo de vida. Hace dos o tres años vio un video que le demostraba el daño al cuerpo humano causado por una dieta basada en animales. De repente dejó este último y se hizo vegano de la noche a la mañana. Mi viaje hacia el veganismo treinta años antes había sido más tentativo. Si bien dejé de comer carne animal tan rápido como Paul, pasaron años antes de que diera el paso adicional de convertirme en vegano, y luego solo a modo de prueba durante un mes, después del cual nunca pensé en volver. Que un hombre de 80 años pudiera hacer ese cambio con tanta facilidad era testimonio del poder de la voluntad para superar el poder del hábito y las papilas gustativas.

El dolor de Paul por el lento progreso que esta comunidad estaba haciendo en la conversión a la producción de energía solar y el uso de vehículos eléctricos era tan grande que se inhibió de hablar de ello con los que aún no se habían convertido por temor a enfadarse tanto que no sería cortés. Hablamos de eso muchas veces. Al final, sin embargo, creo que estaba en paz simplemente dejando que su vida hablara. La vida de Paul ha hablado de muchas maneras y ha sembrado muchas semillas en mi propia vida y en la vida de muchos en esta comunidad y más allá. Podemos estar agradecidos por el testimonio de su vida a la creatividad, la belleza y la devoción a la vibrante comunidad terrestre que nos sostiene.

Lo extrañaré.

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