by Tim Curtis

In the March meeting for business, School Committee brought a proposal for modifications to the parking lot area, in order to address school parent concerns about safety. We approved most, but not all, of the proposal, but there was some reluctance. Some felt that we should not accommodate to the dramatic increase in car use to bring students and staff to and from school, without addressing the environmental impact of so many gasoline and diesel-powered cars going to and from school daily, and making some effort to reverse this trend. Tim Lietzke and I volunteered to initiate a community-wide discussion to explore ways to fulfill our transportation needs with less traffic.

On July 30th, after meeting for worship, Tim L. and Katy Van Dusen facilitated a brainstorming session on transportation for meeting members and attenders. With twenty-some people in attendance, everyone began by filling out a questionnaire about our transportation needs and practices. Then, together we compiled a composite list of our needs, and brainstormed a long wish list of solutions, none of course without many complications – perhaps explaining why they haven’t happened yet. Finally, we divided into three working groups, each focused on one of the possible solutions to plan actions to be taken.

The three working groups focused on shared shopping, ride-sharing both locally and to and from the Central Valley, and institutionalized shared vehicles. One concrete action that came out of the session was the formation of groups on Facebook and WhatsApp, as well as a telephone network, for people both needing and offering rides. The shared shopping group made plans to put up signs for interested people and to explore possibilities for making group orders.
We purposely began our discussions with the Meeting because (1) it is always a good practice to begin a change with one’s self (or in this case, our selves), and (2) if school parents saw the Meeting leading by example they would be more inspired to explore new possibilities themselves. With this in mind, and using the results of the surveys filled out on July 30th to identify possibilities for ride-sharing to and from the meetinghouse, we drafted a proposal to the September meeting for business. We proposed setting a goal of halving the number of fossil-fueled vehicles traveling to meeting, by consistent ride-sharing, walking or biking, or replacement of fossil-fuel vehicles with electric ones. The proposal was adopted, but not without airing some of the complications which make car-pooling challenging.

On September 21, at the monthly MFS Parent-Teacher meeting, I briefly reported on the initiatives taken by the Meeting and invited the school community to think of ways to also reduce their vehicle use to and from school. A sign-up sheet was passed around for those interested in joining the ride-share group on Facebook and WhatsApp, and for interest in forming a parent committee to explore possibilities. I’m hoping this committee can come up with some ideas that could be proposed at a future parent meeting.

Looking at the challenges and the possibilities in this transportation issue presents many of the same dilemmas we face when trying to effect other changes in in our lifestyles. To coordinate with others, we lose some flexibility, some independence. If we wait to go to the hardware store until it coincides with another’s needs, it may delay fixing the sink or planting the garden. Or we may have two hours of unscheduled time (to “kill”, if we choose to look at it that way) in town between commitments, if we want to avoid two trips in the same day. So we have a tension between our desire to reduce our negative impact on our planet and our desire to make the most of our time. How to deal with that tension is worthy of our reflection, and could easily be a topic for another article.

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Trasladarse Desde Aquí Hasta Allá Con Una Huella Más Pequeña

Escrito Por Tim Curtis

En la reunión de acuerdos de marzo, el Comité Escolar trajo una propuesta para modificaciones al parqueo, en respuesta a las preocupaciones de los padres y madres de los estudiantes sobre la seguridad. Aprobamos la mayoría, pero no todos los elementos de la propuesta, pero hubo alguna renuencia. Algunos sentían que no debemos acomodarnos al aumento dramático de uso de carros para traer a los estudiantes y personal a la escuela, sin enfrentar el impacto ambiental de tantos carros de propulsión petrolera viajando diariamente entre la escuela y los hogares y hacer algún esfuerzo para revertir esta tendencia. Tim Lietzke y yo nos ofrecimos para iniciar una discusión a nivel de comunidad para explorar formas de satisfacer nuestras necesidades de transporte con menos tránsito.

El 30 de julio, después de la reunión de adoración, Tim L. y Katy Van Dusen facilitaron una lluvia de ideas sobre el transporte para los miembros y asistentes del Meeting (la Junta Cuáquera). Con veinte y resto en asistencia, todos empezamos con llenar un cuestionario sobre nuestras necesidades y prácticas de transporte. Luego, recopilamos juntos una lista colectiva de nuestras necesidades de transporte e hicimos una larga lista de deseos para soluciones, ningunos sin sus complicaciones – que podría explicar por qué no se hayan hecho realidad hasta la fecha. Finalmente, dividimos en tres grupos de trabajo, cada uno enfocado en una de las soluciones posibles para planear acciones para tomar.

Los tres grupos de trabajo fueron enfocados en viajes compartidos para compras, transporte compartido tanto local como al Valle Central, y los vehículos compartidos institucionalizados. Una acción concreta que salió de la sesión fue la formación de grupos en Facebook y WhatsApp, junto con una red telefónica, tanto para personas que necesitan transporte como para las que lo ofrecen. El grupo trabajando en los viajes compartidos para compras hizo planes para fijar rótulos para personas interesadas y explorar las posibilidades para hacer pedidas en grupo.

A propósito iniciamos nuestras discusiones con el Meeting, por qué (1) siempre es buena práctica
comenzar un cambio con uno mismo (o en este caso, nosotros mismos) y (2) si los padres y madres de la Escuela vieran el Meeting liderando con el ejemplo, se inspirarían más a explorar nuevas posibilidades ellos mismos. Pensando en esto, y utilizando los resultados de los cuestionarios llenados el 30 de julio, se identificaron las posibilidades para transporte compartido entre las casas y el culto y otras actividades en la Escuela, y redactamos una propuesta para la reunión de acuerdos de septiembre. Propusimos ponernos una meta de reducir el número de vehículos de combustible fósil viajando al culto a la mitad, por medio de consistentemente compartir el transporte, caminar o andar en bicicleta, o reemplazar nuestros vehículos de combustible fósil con los eléctricos. La propuesta se aprobó, pero no sin expresar algunas de las complicaciones que nos desafían en tratar de compartir el transporte.

El 21 de septiembre, en la reunión mensual de familias y maestros de la escuela, informé brevemente sobre las iniciativas tomadas por el Meeting y invité a la comunidad escolar pensar también en formas de reducir su uso de vehículos entre la casa y la escuela. Se circuló una hoja para que los interesados se apuntaran para el grupo de Facebook y WhatsApp y para formar un comité de padres y madres para explorar las posibilidades. Estoy esperando que este comité pueda traer unas ideas a una futura reunión de madres y padres de familia.

Contemplar los retos y las posibilidades de este tema del transporte presenta muchos de los mismos dilemas que enfrentamos cuando tratamos de efectuar otros cambios a nuestros estilos de vida. Para coordinar con otros, perdemos algo de flexibilidad, algo de independencia. Esperar para ir a la ferretería hasta que coincida con la necesidad de otra persona podrá atrasarnos en arreglar la fregadera o sembrar la huerta. O podremos tener dos horas de tiempo libre (para “matar” si queremos verlo así) en el pueblo entre dos compromisos, si queremos evitar dos viajes en el mismo día. Así hay una tensión entre el deseo de reducir nuestro impacto negativo a nuestro planeta y el deseo de aprovechar al máximo nuestro tiempo. Cómo manejar esa tensión es digno de nuestra reflexión y bien podría ser tema de otro artículo.